Mientras media Montilla busca aparcamiento y la otra por donde llegar a su casa, el subsuelo de nuestra ciudad se desangra de agua por la falta de inversiones hidráulicas de calado en el último medio siglo.

A pesar del pan y circo nostálgico que nos somete el Ayuntamiento de Montilla, seguimos con las mismas infraestructuras que hace lustros y sin visos de cambio, máxime teniendo en cuenta que estamos a meses vista de las elecciones, momento elegido por los políticos para sacar pecho de los logros y no de las deficiencias.

A finales de julio pasado el D. Rafael Llamas, Alcalde de Montilla y nosecuantos cargos mas, presentó un bando en el que se nos pedía precaución y sosiego a la hora de abrir el grifo, además de reparar fugas y goteos.

Mala gestión del agua

Como en la pandemia, se nos traslada a los ciudadanos la solución del problema, esta vez de la sequía cuando, según la última estadística sobre el suministro y saneamiento del agua, (INE 2020), en la que se recoge que durante el año 2018 se suministraron a las redes públicas españolas de abastecimiento urbano 4.236 hectómetros cúbicos, de los cuales las tres cuartas partes –unos 3.188 hm3– fueron volúmenes de agua registrada, es decir, medidos en los contadores de los usuarios.

Según los datos anteriores se deduce que un cuarto del volumen del agua potable se pierde a través de los errores de medida, los fraudes y los consumos autorizados no medidos.

Compras compulsivas

Teniendo en cuenta que lo ultimo que se conoce de obras de emergencia de cierto calado, posteriores a la gran rotura de julio del 2019, fue el arreglo in extremis de la canalización de agua del la barriada del Gran Capitán y la Avenida Andalucía, Llano de Palacio y el saneamiento del Cuadrado. Después las aguas siguieron su curso y nada mas se supo de grandes inversiones subterráneas.

Nuestro Ayuntamiento, el de todos, se encuentra en una espiral de compras compulsiva de edificios en ruinas, sin uso claro a futuro, pero a ciertos niveles políticos que da mas lustre ante las cámaras que el inaugurar una nueva canalización, por muy ecológica que sea.

La labor de un buen gestor es mirar a futuro y dotar a sus ciudadanos de las infraestructuras necesarias, y si no que se lo digan a José María Sánchez Molero.

Arremangarse toca

Ante la poca fe de que la alcaldía actual obtenga se sopetón, una visión de que no sea cortoplacista y populosa, retomaré el mensaje primigenio de que nosotros somos la respuesta a todos los problemas, así que me dispongo a señalar al nutrido grupo de que nos dirige que el agua que brota libremente en las imágenes se encuentra en la populosa calle Rafael Alberti, cerquita de un conocido supermercado de corte familiar.

Fruto de la buena calidad del agua que rezuma el suelo, se ha creado su propio ecosistema que a buen seguro será tema de debate y estudio en el debate ¿Microalgas? Un universo de posibilidades y un mar de oportunidades que se realizará en Montilla, como no.

Antonio Galán

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