La prevención como primera medida frente a la Leishmaniosis

Salud recuerda la importancia de la prevención en el Día de lucha contra la Leishmaniosis, siendo la leishmaniosis canina una enfermedad endémica en el sur de Europa

La Consejería de Salud y Familias, a través de la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, se suma hoy a la conmemoración del Día de la Lucha contra la Leishmaniosis.

La leishmaniosis humana, que se considera una enfermedad tropical olvidada, está presente en casi cien países y hay más de 1,3 millones de casos nuevos detectados cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La leishmaniosis canina es una enfermedad endémica en el sur de Europa, cuyas prevalencias de infección pueden llegar al 60% en poblaciones expuestas, que incluye al menos 2,5 millones de perros seropositivos.

Por definición, la leishmaniosis es una enfermedad parasitaria. El agente causante de la misma es un parásito microscópico (protozoo) similar al causante de la malaria que se transmite a través de la picadura de un mosquito infectado, llamado flebotomo, cuyas hembras necesitan ingerir sangre de mamíferos o aves para realizar sus puestas de huevos.

Por lo tanto, no se produce la transmisión sin la intervención de estos mosquitos. Hay unas 70 especies animales, entre ellas el ser humano, que son reservorios naturales de Leishmania.

De las 11 especies de este mosquito asentados en la Península ibérica, dos son sus principales
transmisores. Son mosquitos de tamaño pequeño (2,5 mm) de color gris-amarillento y cuerpo peludo, siendo los adultos de hábitos crepusculares y nocturnos, presentando un pico de mayor actividad desde una hora antes de ponerse el sol hasta aproximadamente la medianoche y decae a lo largo de la madrugada.

Durante el resto del día, se ocultan en lugares de reposo que, debido a su pequeño tamaño, puede ser cualquier orificio que presente condiciones microclimáticas, de temperatura y humedad relativa adecuadas, como recovecos de muros, hendiduras de troncos o madrigueras, lo que dificulta en gran medida su control.

En el ámbito humano, solo una pequeña parte de las personas infectadas por Leishmania acaban padeciendo la enfermedad, sobre todo en edad infantil y adultos inmuocomprometidos, la cual puede mostrar tres formas típicas: Leishmaniasis visceral (también denominada kala-azar) con las presentaciones más graves; Leishmaniasis cutánea: es la forma más frecuente y produce, en las zonas expuestas del cuerpo, lesiones cutáneas, sobre todo ulcerosas, que dejan cicatrices de por vida y causan discapacidad grave; y Leishmaniasis mucocutánea, que conduce a la destrucción parcial o completa de las membranas mucosas de la nariz, la boca y la garganta.

La cuenca mediterránea es endémica no solo para la leishmaniosis humana, sino también para la canina. Los perros principalmente, sin descartar otras mascotas como gatos y roedores, así como lagomorfos silvestres (liebres), son sus principales reservorios, lo que hace de esta enfermedad un riesgo de atención para Salud Pública, estando incluida entre las enfermedades transmitidas por vectores que serán abordadas mediante la Estrategia andaluza de Control y Vigilancia de Enfermedades transmitidas por Vectores.

Por ello, es necesario tenerla presente en el cuidado de nuestras mascotas, sobre todo en la época de mayor actividad de este mosquito (de junio a octubre), acudiendo a su veterinario si muestra síntomas de enfermedad, manteniéndolas protegidas de las picaduras de estos mosquitos (mediante repelentes, collares, pipetas, evitando las zonas de mayor incidencia y evitando las horas de mayor actividad, y atendiendo a las indicaciones de su veterinario para su vigilancia y prevención).

La prevención y el control de la leishmaniasis humana requieren una combinación de estrategias de intervención, ya que la transmisión tiene lugar en un sistema biológico complejo que engloba el huésped humano o reservorio animal, el parásito y el flebótomo vector.

Los ciudadanos debemos mantener medidas de prevención en nuestro hogar y su entorno, habituales para prevenir la cría peridoméstica y entrada de mosquitos, un adecuado cuidado y vigilancia de nuestras mascotas, y mantener comportamientos que disminuyan el riesgo de su picadura tanto a nosotros como a las mascotas (uso de repelentes, evitar paseos en horas de mayor actividad, usar ropa de colores claros que evite zonas de piel expuestas).

Las actuaciones de la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica se enmarcan bajo el enfoque ‘One Healh’ (Una sola Salud) para realizar la vigilancia de las tendencias epidemiológicas; la elaboración de normas y estrategias políticas basadas en la evidencia para la prevención y la lucha contra la leishmaniasis; la colaboración y la coordinación entre diferentes partes interesadas y otros programas de lucha contra enfermedades transmitidas por vectores y la promoción de la investigación sobre los medios para luchar eficazmente contra la leishmaniasis, que incluyen los medicamentos, las herramientas de diagnóstico y las vacunas, seguras, eficaces y asequibles.

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