Tu desanimado puede que sea la astenia otoñal

¿Te sientes cansado/a? ¿Débil? ¿Sin ganas de nada? Tal vez sufras astenia otoñal.

La astenia otoñal surge como consecuencia de las dificultades que tiene el organismo para adaptarse a los cambios estacionales (modificaciones de rutinas y horarios, menos horas de luz, descenso de las temperaturas,…).

Suelen sufrirlo personas de entre 20 y 50 años y con mayor frecuencia las mujeres. La duración dependerá de cada persona, pero por lo general no suele durar más de 15 días.

¿Cuáles son las causas de la astenia otoñal?

Como ya hemos mencionado, con la llegada del otoño, se reducen las horas de sol y bajan las temperaturas, lo cual puede hacer que también disminuya el tiempo dedicado a las relaciones sociales y familiares.

Además, al oscurecer antes, se adelanta la producción de melatonina (hormona implicada en la regulación del ciclo circadiano) y desciende la producción de serotonina (hormona de la felicidad). A esto debemos sumar la llegada de la gripe y los resfriados que debilitan el sistema inmune.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Entre los síntomas de la astenia otoñal más frecuentes están:

  • Cansancio.
  • Debilidad.
  • Somnolencia y dificultades para dormir.
  • Apatía, falta de interés.
  • Cambios en el estado de ánimo.
  • Tristeza.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Falta o exceso de apetito.
  • Disminución de la libido.

Aunque no son síntomas graves, pueden afectar a nuestra calidad de vida (disminuye la energía, motivación, rendimiento…) y a nuestras relaciones sociales y afectivas (cambios en el estado de ánimo).

¿Cómo se puede prevenir y tratar?

Para prevenir y aliviar sus síntomas es importante adoptar un estilo de vida saludable:

  • Dieta sana y equilibrada. Una dieta saludable debe ser:
  1. Rica en alimentos frescos de temporada, frutas y verduras.
  2. Moderada en proteínas, así como en alcohol y excitantes (cafeína)
  3. Pobre en azúcares y grasas saturadas.
  • Sueño reparador. Es fundamental dormir un número suficiente de horas, siendo estas de calidad. Para ello, debemos tener una buena higiene del sueño: acostarse y levantarse siempre a la misma hora, no utilizar dispositivos móviles antes de dormir, cenar al menos dos horas antes de acostarse…
  • Ejercicio físico. Hacer actividad física moderada todos los días aumenta la segregación de endorfinas, por lo que aumenta nuestra sensación de bienestar y mejora el estado de ánimo.
  • Buscar actividades que te motiven. ¿Qué te gusta hacer? Bailar, cantar, pintar, escribir… Piensa actividades que aumenten tu motivación y dedícales tiempo.
  • Aumenta la exposición a luz solar. Sal a pasear durante las horas de luz, a la vez que realizas ejercicio físico (recuerda: ¡segregación de endorfinas!), tu organismo se beneficiará del aumento de vitamina D (mejora la absorción de calcio, previene la osteoporosis,…)

Comentar que todos estos síntomas pueden pasar sin llegar a más, aunque en algunos casos esto puede afectar más de lo habitual, llegando a producir un problema emocional. Esto va a depender de cómo nosotros/as gestionemos nuestras emociones; porque como dice Jorge Bucay, “No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones”.

Centro Psicológico Carpe Diem.

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