Una vez mas la venenciadora Tania Priego se impuso en el Concurso de Venencia y Destreza en el Oficio pero esta vez en las dos artes en disputa venencia y volteo

Parece un simple gesto, pero detrás de una venencia bien ejecutada hay años de aprendizaje, precisión y conocimiento del vino. En bodegas, lagares y particulares de la denominación de origen de Montilla-Moriles, esta antigua técnica continúa siendo una de las expresiones más reconocibles de la cultura vitivinícola andaluza.

Hay movimientos que cuentan historias. El brazo que se eleva, la venencia que entra en la bota y el vino que cae desde cierta altura hasta la copa forman una de las estampas más características de las bodegas de Montilla-Moriles. Un ritual que combina espectáculo, técnica y tradición y que, lejos de ser una simple forma de servir vino, representa un auténtico patrimonio cultural.

El resultado puede parecer sencillo para quien lo contempla, pero detrás existe un conocimiento adquirido durante años. La posición del cuerpo, el manejo de la venencia, la distancia de vertido y la precisión para llenar la copa forman parte de una técnica que distingue al venenciador experimentado.

Por eso, la figura del venenciador representa también una profesión vinculada al conocimiento del vino y a una tradición bodeguera que ha sobrevivido al paso del tiempo.

Un oficio que necesita nuevas generaciones

Hay que destacar en esta lucha desigual entre la modernidad y la tradición, la labor que desde la Asociación Amigos de la Venencia se está llevando para que esta parte de la cultura tan nuestra no se pierda y se trasmita de padres a hijos

Uno de los grandes valores de la venencia es precisamente su capacidad para unir pasado y presente. Mantener esta tradición no consiste únicamente en conservar una herramienta o repetir un gesto, sino en transmitir los conocimientos necesarios para ejecutarlo correctamente.

La profesionalización y la formación de nuevos venenciadores resultan fundamentales para evitar que esta práctica quede reducida a una imagen turística o folclórica. Su futuro pasa por reconocer su dimensión técnica y cultural y por acercarla a las nuevas generaciones.

Ganadores del Concurso de Venencia y Destreza en el Oficio 2026

Categoria Chupete

  1. Mario Jiménez
  2. Daniel Jiménez

Infantil

  1. Victoria Jurado
  2. Claudia Carmona
  3. Sergio Pérez
  4. Ana Jiménez

Juvenil

  1. Pablo Cayetano Ojeda
  2. Laura Córdoba
  3. Daniel Ruz

Senior

  1. Tania Priego
  2. Inmaculada Carmona
  3. Carmen Mª Gómez

Volteo

  1. Tania Priego
  2. Daniel Ruz
  3. Carmen Mª Gómez

La espectacularidad de la venencia ha contribuido a convertirla en una poderosa herramienta para divulgar la cultura del vino. El visitante no solo prueba un vino: contempla cómo se extrae de la bota, descubre parte de su elaboración tradicional y conoce una técnica que forma parte de la historia de las bodegas.

En ese instante, la venencia consigue algo difícil de lograr: convertir el conocimiento en una experiencia visual.

El vino cae sobre la copa, pero con él también se transmite una historia. La de los viticultores, las bodegas y generaciones de profesionales que han contribuido a construir la cultura del vino de Montilla-Moriles.

Porque la venencia es mucho más que una manera de servir. Es técnica, oficio, espectáculo y patrimonio. Un gesto aparentemente sencillo que resume siglos de cultura del vino.

Llegamos a la mejor parte del venenciar los vinos que es bebérselo y como no, en una de las bodegas mas modernas de la Denominación de Origen Montilla Moriles.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *