El CD Apedem dejó escapar una gran oportunidad para recortar distancias con el líder tras caer derrotado en el recién bautizado Estadio Miguel Navarro Polonio frente al CD Priego, en un partido marcado por el dominio auriverde y la falta de acierto en los metros finales.

Desde el pitido inicial, el conjunto dirigido por Rafa Garrido salió con una marcha más. Intensidad, posesión y llegadas constantes a zonas de peligro definieron el arranque del encuentro, con un Apedem que movía el balón con criterio y encontraba espacios, aunque sin lograr culminar las acciones ofensivas.

En contraste con ese dominio local, el CD Priego apenas necesitó una llegada para golpear. Corría el minuto 26 cuando Marcos Comino Soria firmó un auténtico golazo que se coló en la portería defendida por Carlos Repiso, ante el que nada pudo hacer el guardameta local. Un duro castigo para un Apedem que estaba siendo claramente superior.

Hasta el descanso, el guion no varió. Los auriverdes continuaron monopolizando la posesión, pero la precipitación y la falta de claridad en los últimos metros impidieron inquietar con verdadero peligro la portería de Rubén García.

Tras el paso por vestuarios, el CD Apedem salió decidido a darle la vuelta al marcador. Un potente cabezazo de Nico, tras un preciso centro de Ezequiel, obligó al meta visitante a lucirse con un auténtico paradón que mantuvo con vida a los prieguenses y alimentó la esperanza local.

La entrada de los juveniles Samir Bensenouci, en su sexta convocatoria, y del debutante José Pérez, terminó de volcar al conjunto vinícola sobre el campo rival. El empuje fue total, pero el partido siguió la misma tónica: llegadas constantes, dominio territorial absoluto y un CD Priego replegado con todo su equipo defendiendo el resultado.

Finalmente, el gol inicial resultó definitivo y el CD Apedem sumó su segunda derrota consecutiva de la temporada. Un tropiezo que duele por el contexto, pero que deja también lecturas positivas: el equipo mostró actitud, carácter y ambición, aunque volvió a pagar muy caro la falta de acierto en los metros finales.

David Cordoba

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