Tras 140 años de presencia ininterrumpida, la congregación de las Hermanas Mercedarias de la Caridad se despidió de la localidad, cerrando una etapa de servicio que ha dejado una huella imborrable en la educación, el cuidado de los ancianos y la vida espiritual de generaciones de rambleños.

La vinculación de La Rambla con la congregación no fue casual; fue el propio fundador de la orden, el Beato Juan Nepomuceno Zegrí, quien fundó personalmente esta casa en la localidad. Desde entonces, las hermanas han sido el rostro de la misericordia en el colegio y en la Residencia Santísimo Cristo de los Remedios.

La Santa Misa de despedida fue presidida por el Ilustrísimo Mons. Jesús Daniel Alonso Porras, Vicario General de la Diócesis de Córdoba, y concelebrada por el párroco y capellán, el Reverendo Sr. D. José Ángel Arévalo Erencia, junto a antiguos párrocos que regresaron para honrar esta efeméride.

Ante una asamblea de casi 500 personas, el templo se convirtió en un solo corazón agradecido. Entre los asistentes destacaron:

  • Las autoridades civiles de La Rambla.
  • El Gobierno de la Congregación, encabezado por la Provincial, Sor Julia.
  • La comunidad mercedaria local que cierra esta etapa: la Reverenda Madre Superiora Sor Encarnación, Sor Ana, Sor Clotilde, Sor Rosario y Sor Pastora.
  • Trabajadores y residentes de la residencia, así como fieles de todo el pueblo.

En el marco de esta celebración, la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de La Rambla, con el visto bueno de sus consejos pastorales, realizó un acto de gran trascendencia espiritual: la proclamación de un Voto Solemne.

En este día 22 de febrero del Año del Señor 2026, la Parroquia hace voto de guardar y hacer guardar cada año, el día 24 de septiembre, la fiesta solemne de Ntra. Sra. de la Merced, con Misa solemne, ruegos y súplicas a Dios por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María en su advocación de la Merced”.

Con este gesto, el pueblo de La Rambla asegura que el carisma mercedario y la devoción que las hermanas sembraron permanezcan vivos para siempre en el calendario litúrgico de la localidad.

Tras la Eucaristía, a las 12:00 h, se celebró un emotivo acto de agradecimiento seguido de una comida de hermandad. Ya por la tarde, se produjo la salida definitiva de las cinco religiosas hacia sus nuevos destinos en casas de hermanas mayores: dos a La Zubia (Granada), dos a Cájar (Granada) y una a Málaga.

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