En una tarde templada de 21 grados en la capital cordobesa, el Estadio Juan González Martínez del Higuerón fue escenario de un duelo de altos vuelos que terminó por romper una de las grandes rachas del campeonato. El líder, el CD Higuerón, impuso su pegada para derrotar por 2-0 al CD Apedem Montilla en la decimonovena jornada, en un pulso directo por el liderato que respondió a las expectativas… y que castigó con crudeza cualquier error.
El enfrentamiento medía al primer y segundo clasificado: el CD Higuerón frente al CD Apedem Montilla. Más que tres puntos, había orgullo, invicto y un golpe de autoridad en juego. Y el que asestó el golpe fue el conjunto local.
Primera parte de tensión y protagonismo bajo palos.
El choque arrancó sin un dominador claro. El Apedem no terminaba de sentirse cómodo ante el empuje inicial del Higuerón, pero el partido se movía en una zona templada, con acercamientos tímidos y escasa profundidad. El respeto era mutuo y el miedo a fallar, evidente.
En el tramo final del primer acto emergió la figura del guardameta local, providencial para sostener el 0-0. Tres intervenciones de enorme mérito —dos disparos de Nico y uno de Alex Hierro— evitaron que los montillanos golpearan primero. Fue el aviso más serio de un Apedem que, pese a no brillar, tuvo en sus botas la posibilidad de cambiar el rumbo del encuentro.
Tres minutos letales
Tras el descanso, el guion parecía inalterable: circulación espesa, escasas llegadas y un equilibrio que hacía presagiar un desenlace ajustado. Pero el fútbol no siempre premia la posesión ni el control; premia la eficacia. Y ahí el líder fue quirúrgico.
En el minuto 52, Raúl Iznajar Baena aprovechó un desajuste defensivo para abrir el marcador. Apenas tres minutos después, en el 55, Mario Moreno Borrueco volvió a castigar a la zaga visitante, culminando la segunda aproximación clara del Higuerón con el 2-0. Dos llegadas, dos goles. Máxima efectividad.
El conjunto de la campiña, herido en su orgullo, intentó reaccionar con más corazón que claridad. Buscó reducir distancias, pero el líder supo cerrar espacios, temporizar el juego y administrar la ventaja con oficio hasta el pitido final.
Un invicto que se detiene, un objetivo que sigue intacto pero
la derrota supone el primer tropiezo del curso para los Auriverdes tras 19 jornadas sin perder. También es el primer encuentro en el que encaja dos goles y el primero en el que se queda sin marcar. Una noche negra en lo estadístico, pero que no borra el extraordinario recorrido competitivo de los montillanos.
Pese al revés, el equipo continúa segundo, a seis puntos del liderato, con seis de ventaja sobre el tercero, el Salerm Cosmetic Puente Genil, y catorce sobre el conjunto que marca el ascenso. Con siete puntos más, el objetivo fijado por el club —ser equipo de Primera Andaluza— será una realidad matemática.
El líder golpeó con precisión milimétrica y frenó al conjunto Montillano en su buena racha de resultados. Una derrota dolorosa por el contexto y el rival, pero que no empaña una temporada sobresaliente. En El Higuerón, la eficacia marcó la diferencia.