200 montillanos peregrinarán al Nazareno de La Rambla con motivo de su año jubilar

La Hermandad Salesiana de la Juventud peregrinará el próximo domingo 2 de octubre hasta la iglesia del Espíritu Santo de La Rambla con un grupo de 200 personas que realizarán una ruta senderista de dificultad baja para conmemorar el IV Centenario de la imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno.

El día comenzará a los pies del Stmo. Cristo de la Juventud y Ntra. Madre María de Nazaret en la iglesia de María Auxiliadora y culminará en la Iglesia del Espíritu Santo de la localidad vecina ante la magistral talla del escultor cordobés Juan de Mesa que conmemora 400 años de su hechura.

Foto: Gabi Paez

La Hermandad tiene previsto salir a las 9 de la mañana después de realizar una oración de envío y, tras los aproximados 12 kilómetros de recorrido, llegar a media mañana. Tras un breve descanso y la realización de la fotografía de grupo, se celebrará la eucaristía a la 13,00.

Presidida por el salesiano Francisco Fernández Mármol, contará con la participación de la Hermandad de la Expiración de Córdoba.

Al término de la misma, todos los peregrinos recibirán la credencial de haber peregrinado
durante el año jubilar.

La imagen de Jesús Nazareno de La Rambla es una de las obras más sobresalientes del escultor cordobés Juan de Mesa y Velasco. Fue terminada en 1622 y destaca como nota característica que tiene totalmente tallado el cuerpo, las piernas y el sudario.

Estamos ante otra magnífica y conmovedora obra de madurez de Mesa, muy intensa en su expresividad, con la que el escultor consigue que se dé una perfecta comunicación entre la imagen y el fiel. Es una imagen procesional de vestir, en madera policromada, cabeza, pies y manos de cedro, y el resto de pino de Segura, completamente tallado el cuerpo, las piernas e incluso el paño de pureza. Teniendo en cuenta la distancia a la que va a ser contemplada la imagen, ésta es de gran altura, mide 1,93 centímetros.

Es una Imagen muy elegante y de gran carga expresiva, de amplia y decidida zancada en su caminar que curva ligeramente su espalda por el peso de la cruz, que en definitiva es el peso de toda la humanidad a la que va a redimir por la esperanza. Ciñe corona de abultadas y afiladas espinas que termina en cabeza de serpiente. En el rostro vemos a un Cristo que sufre pero que al mismo tiempo acepta con serenidad y valentía su final.

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