La jornada electoral del 17 de mayo de 2026 ha redibujado por completo el mapa político de Andalucía. Con una participación que experimentó un notable incremento de 6,5 puntos respecto a los anteriores comicios —alcanzando el 64,8%—, los andaluces han dejado un escenario de bloques complejo que obliga a mirar hacia los pactos.
El Partido Popular de Juanma Moreno vuelve a imponerse con claridad en las urnas, pero el fin de su hegemonía en solitario y el desplome histórico del PSOE marcan el inicio de un nuevo ciclo político en Andalucía.
El reparto del Parlamento de Andalucía (109 escaños)
La mayoría absoluta se sitúa en los 55 diputados, la cámara andaluza queda configurada de la siguiente manera:
| Partido | Escaños 2026 | Diferencia | Porcentaje de voto |
| PP (Juanma Moreno) | 53 | 🔻 -5 | 41,52% |
| PSOE-A (María Jesús Montero) | 28 | 🔻 -2 | 22,76% |
| Vox (Manuel Gavira) | 15 | 🔺 +1 | 13,86% |
| Adelante Andalucía (José Ignacio García) | 8 | 🔺 +6 | 9,59% |
| Por Andalucía (Antonio Maíllo) | 5 | = | 6,30% |
Claves de la jornada electoral
Juanma Moreno gana, pero queda supeditado a Vox
El actual presidente de la Junta de Andalucía ha sumado una nueva victoria incontestable en votos (más del 41%), pero la pérdida de 5 escaños le despoja de la cómoda mayoría absoluta de la que gozaba (58 diputados). Con 53 escaños, Moreno se queda a las puertas (a solo dos de la mayoría), lo que abre de inmediato el debate de la gobernabilidad.
En sus valoraciones, Moreno prefirió ver el vaso medio lleno calificando el resultado como un «sobresaliente» en lugar de una «matrícula de honor», pero la realidad matemática le obligará a buscar la abstención o el voto a favor del partido de Santiago Abascal para poder ser investido y sacar adelante las leyes.

Mínimo histórico para el PSOE de María Jesús Montero
La gran derrota de la noche la protagonizó el PSOE-A. El liderazgo de la ministra María Jesús Montero no ha logrado el efecto revulsivo esperado en el feudo histórico socialista. Al contrario, el partido continúa su tendencia decreciente en la comunidad y firma su peor registro en la autonomía bajando hasta los 28 escaños (dos menos que el suelo electoral que ya supuso el resultado de Juan Espadas en 2022). Este hundimiento supone un duro revés para las filas socialistas no solo a nivel autonómico, sino también de cara a la lectura en clave nacional.
Vox resiste y celebra su papel de «llave»
Aunque la formación dirigida en Andalucía por Manuel Gavira apenas creció unas décimas en porcentaje de voto con respecto a 2022, el reparto de escaños le otorga un diputado más, situándose en 15. Lo más importante para Vox no es el crecimiento numérico, sino el estratégico: la pérdida de la absoluta del PP los convierte automáticamente en una pieza indispensable. Desde la formación ultra ya se ha reivindicado la «prioridad nacional» como eje de las futuras conversaciones.
Sorpasso en la izquierda alternativa: Adelante Andalucía se impone
La gran sorpresa en el bloque de la izquierda la dio Adelante Andalucía. El candidato José Ignacio García, sucesor de Teresa Rodríguez, logró rentabilizar el descontento de parte del electorado progresista multiplicando sus apoyos hasta los 8 escaños (seis más que en la anterior legislatura). Consigue así rebasar de forma clara a Por Andalucía (la marca que aglutina a IU, Podemos y Sumar), liderada por Antonio Maíllo, que se estancó en los 5 escaños, una cifra alejada de sus expectativas de crecimiento.

Escenario de gobernabilidad: ¿Y ahora qué?
El Parlamento andaluz se asoma a semanas de intensas negociaciones. Con 53 escaños, al PP le bastaría la abstención de Vox en una segunda vuelta de investidura para retener San Telmo. Sin embargo, la dirección nacional de Vox ya ha sugerido en anteriores ocasiones que venderá caros sus apoyos de cara a conformar gobiernos institucionales.
Por su parte, el bloque de la izquierda (PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía) suma 41 escaños, una fuerza totalmente insuficiente para plantear una alternativa de gobierno viable, lo que consolida un ejecutivo de derechas, pero esta vez con la necesidad constante de geometría parlamentaria y pacto.