El CD Apedem volvió a demostrar por qué es uno de los equipos más competitivos de la categoría. El conjunto montillano alcanzó su gran objetivo tras firmar una remontada épica ante el CD Alcázar, en un partido que llegó a ponerse muy cuesta arriba pero que acabó con una explosión de alegría en el Estadio Municipal Miguel Navarro Polonio.

Desde el inicio, el equipo dirigido por Garrido dejó claro que quería el partido. El Apedem salió dominador, con intensidad, generando varias ocasiones claras que pudieron adelantar a los locales en el marcador. Sin embargo, el fútbol volvió a mostrar su cara más cruel.
En apenas catorce minutos, el CD Alcázar golpeó con eficacia. José Antonio Montes abrió el marcador en el minuto 23 y, cuando aún se estaba asimilando ese golpe, Javier Rodríguez ampliaba la ventaja en el 37. Con el 0-2 al descanso, el encuentro parecía encaminarse hacia una derrota que habría frenado las aspiraciones del conjunto amarillo en su lucha por el ascenso.
Pero si algo caracteriza al CD Apedem esta temporada es su carácter competitivo y su capacidad para no rendirse jamás.
Tras el paso por vestuarios, el equipo montillano salió decidido a cambiar el destino del partido. El dominio fue absoluto, con constantes llegadas al área rival y un equipo volcado sobre la portería defendida por Carlos Jiménez.
Entonces apareció la figura del gran protagonista del encuentro: Ezequiel Salado. El ‘7’ montillano firmó una actuación memorable. En el minuto 58 ejecutó un lanzamiento de falta magistral que se coló en la portería visitante. Apenas siete minutos después, en el 65, volvió a demostrar su calidad con otra falta perfecta que supuso el empate y desató la locura en las gradas.

El CD Apedem no se conformó. Empujado por su afición y por la inercia del partido, siguió buscando la victoria hasta el último suspiro.
Y el fútbol volvió a premiar al que más lo buscó.
En la última jugada del encuentro, Ezequiel Salado puso un balón medido al corazón del área que encontró al capitán Joseda, auténtico buque insignia del equipo, que no perdonó y firmó el 3-2 definitivo. El Estadio Miguel Navarro Polonio estalló en una celebración que mezcló euforia, orgullo y emoción.
La remontada no solo significó tres puntos. Supuso también el merecido ascenso a Primera Andaluza para un CD Apedem que ha hecho de la fe, el trabajo y la ambición sus señas de identidad.
Además, la jornada dejó otro aliciente en la lucha por el campeonato: el CD Higuerón tropezó en Cañete de las Torres con un empate a dos, lo que permite al conjunto montillano acercarse al liderato.
Con cuatro jornadas aún por disputarse, el desenlace del campeonato promete emociones fuertes. Pero si algo ha demostrado el CD Apedem es que nunca se rinde… y que, cuando el partido se pone cuesta arriba, siempre encuentra la manera de levantarse.