El viernes pasados se vivió en la Capilla de Ntro. Padre Jesús Nazareno, la presentación de los cultos, cartel y actos conmemorativos con motivo del centenario de la llegada del Santísimo Cristo de la Yedra a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores.

El Cristo de la Yedra es mucho más que una pieza artística: es símbolo de la pasión, muerte y esperanza cristianas. Su presencia en la Semana Santa montillana representa el momento culminante del misterio de la Redención, invitando a la reflexión y al recogimiento. La devoción que despierta trasciende generaciones y se ha convertido en uno de los ejes de la identidad religiosa de Montilla.

Aunque la autoría exacta de la imagen es anónima, estudios científicos y estilísticos la sitúan en el siglo XVI, mostrando influencias renacentistas y una composición que combina el realismo y la expresividad propias de los crucificados españoles de la época.

La talla se caracteriza por la representación de Jesús muerto en la Cruz, con la cabeza caída hacia un lado, el “perizoma” (paño de pureza) cuidadosamente tallado y simbolismos como el cráneo de Adán junto a la base de la cruz, que remiten al misterio de la Redención cristiana.

El Cristo de la Yedra, proveniente del antiguo templo jesuita de la Encarnación, incorporándose a la cofradía en 1926, siendo Hermano Mayor Jose Ortiz, y restaurado en 1981 por Antonio Herrador. Es un Cristo muerto de buena factura, sujeto a la cruz por tres clavos, con la cabeza caída hacia la derecha y largo mechón de cabellos cayendo sobre el pecho; la corona de espinas ha sido retallada y la cruz arbórea es producto de un arreglo posterior.

Los brazos, paralelos al madero, ciertos rasgos arcaizantes en el tratamiento anatómico, y el largo sudario de artificios plegados, muy pegado al cuerpo, remiten a modelos escultóricos de la primera mitad del siglo XVI, relacionables con alguno de los maestros castellanos activos por entonces en Andalucía.

El paso es obra de 1940, de Antonio González, y lleva detrás dos faroles de madera.

El término “Yedra” hace referencia a la hiedra, planta que, según la tradición más antigua de esta advocación, rodeaba originalmente un crucifijo rústico o una cruz de humilladero y que con el tiempo dio nombre a la devoción y a la imagen, representando la vida y la esperanza en medio del sufrimiento.

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