Hoy se celebra el El Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que en España baja su incidencia por tercer año consecutivo, pero sigue siendo alarmante que de los 3.808 suicidas, 2.784 fueron hombres.
La evolución de los últimos diez años dibuja una curva con dos etapas claramente diferenciadas. Entre 2015 y 2019, España se mantuvo relativamente estable, con cifras que oscilaron entre los 3.539 y los 3.679 fallecimientos anuales. A partir de 2020 se produjo un importante incremento que culminó en 2022 con 4.227 muertes, el máximo de la serie reciente. Desde entonces, el número ha descendido durante tres años consecutivos.
Una década por encima de los 3.500 casos anuales
La serie oficial del INE permite observar con claridad la evolución:

Entre 2015 y 2025 se han registrado 40.119 fallecimientos por suicidio en España. El máximo se alcanzó en 2022, con 4.227 casos, mientras que 2018 fue el año con menos fallecimientos de la serie, con 3.539.
El descenso desde 2022 hasta 2025 alcanza el 9,9 %. En 2025 se produjeron 145 muertes menos que en 2024.
El propio INE considera que los datos de 2023 y 2024 podían apuntar al comienzo de una tendencia decreciente, una evolución que los datos provisionales de 2025 parecen prolongar.
Los hombres concentran casi tres de cada cuatro muertes
Uno de los rasgos más constantes de la estadística es la enorme diferencia entre hombres y mujeres.
En 2025 fallecieron por suicidio 2.784 hombres y 1.024 mujeres. Los hombres representaron aproximadamente el 73 % del total.
La situación no es nueva. En 2024 fueron 2.902 hombres frente a 1.051 mujeres. En 2022, el año con mayor número de suicidios de la serie, fueron 3.126 hombres frente a 1.101 mujeres.

La estadística del INE muestra, por tanto, una realidad muy estable: aproximadamente tres de cada cuatro personas que mueren por suicidio en España son hombres.
La edad también marca diferencias
El suicidio no se distribuye de manera homogénea entre la población. Los datos del INE muestran una concentración especialmente importante en las edades adultas. En 2024, el grupo situado aproximadamente entre 45 y 60 años concentró alrededor de un tercio de los fallecimientos. El propio INE identifica este tramo como aquel en el que el suicidio es más frecuente.

La edad también resulta fundamental para interpretar el problema entre los jóvenes. Aunque el número absoluto de suicidios es inferior al registrado en edades adultas, cada fallecimiento en edades tempranas tiene un enorme impacto social y familiar.
Recomendaciones médicas y de prevención
Pensar en el suicidio es una señal de sufrimiento intenso y requiere atención. Hablar con alguien de confianza, contactar con un profesional sanitario y pedir ayuda cuanto antes puede marcar la diferencia. En España, la Línea 024 funciona las 24 horas y también atiende a familiares y allegados. Ante una emergencia inmediata, está disponible el 112.
1. Ante pensamientos suicidas consultar cuanto antes: La presencia de pensamientos de muerte, desesperanza intensa o deseos de hacerse daño debe tomarse en serio. El médico de atención primaria, psicólogo o psiquiatra puede valorar el nivel de riesgo y determinar qué atención necesita la persona. La OMS recomienda detectar, evaluar, tratar y realizar seguimiento de las personas con conducta suicida.
2. Preguntar directamente no aumenta el riesgo: Hablar abiertamente sobre el suicidio puede ayudar. Preguntar a una persona si está pensando en suicidarse no provoca que lo haga; según la OMS, puede reducir la ansiedad y facilitar que se sienta comprendida.
3. No afrontar una crisis en soledad: Cuando existe riesgo, es recomendable permanecer acompañado y comunicar lo que está ocurriendo a una persona de confianza. También es importante facilitar el contacto con profesionales sanitarios.
4. Reducir el acceso a medios con los que pueda hacerse daño: Una de las intervenciones preventivas con evidencia es limitar temporalmente el acceso a medios potencialmente letales durante una situación de crisis. La finalidad es ganar tiempo mientras disminuye la intensidad de la crisis y llega la ayuda profesional.
5. Tratar los problemas de salud mental y las adicciones: La depresión, otros trastornos mentales, el consumo problemático de alcohol u otras sustancias, el aislamiento social y determinadas situaciones de sufrimiento pueden aumentar el riesgo. Su detección y tratamiento forman parte de la prevención.
6. Mantener el seguimiento después de una crisis o intento: El riesgo no desaparece necesariamente cuando termina una crisis. La OMS señala que un intento previo es uno de los factores de riesgo más importantes para un futuro suicidio, por lo que el seguimiento sanitario resulta fundamental.
7. Pedir ayuda inmediatamente cuando existe peligro
En España, la Línea 024 ofrece atención profesional, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas. También atiende a familiares y allegados. En situaciones de emergencia, dispone de un sistema de derivación al 112.
A pesar de verlo todo negro, hay mucho por lo que vivir y luchar.
Fuentes
Instituto Nacional de Estadística (INE), Estadística de Defunciones según la Causa de Muerte; series nacionales 2015-2024 y datos provisionales de 2025.
INE, resultados detallados sobre suicidios por edad, sexo y comunidades autónomas.
Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) y Junta de Andalucía, Programa de Prevención de la Conducta Suicida en Andalucía.