Tres dias intensos llenos de gastronomia, musica y cultura son os que se vivieron el pasado fin de semana durante las jornadas La Fundación: Montemayor Medieval

El jueves fue mas festivos y lleno de arrancó con el desfile de La Fundación Montemayor Medieval que contó con la participación de 12 agrupaciones/asociaciones locales y terminó con el banquete del cochino con el Salón de Celebraciones el Artista.

El secreto está en la paciencia y el fuego de leña. Aquí no hay prisas ni recetas modernas: es cocina honesta, como la de hace quinientos años», comentó uno de los maestros maeses al frente de las parrillas.

El viernes dio paso al mercado medieval propiamente dicho y al inicio de las jornadas de Puertas Abiertas en la Casa de la Tercia de reciente adquisición y mas reciente entrega, que corrió de la mano de Miguel Ángel Díez Matilla, Director del Museo de Ulia.
Más allá del festín y los bailes, el mercado medieval cumple una labor fundamental de conservación del patrimonio inmaterial. Entre el estrépito de la música y el bullicio de los comensales, los artesanos trabajan a la vista del visitante. Al caer la noche, las antorchas de fuego toman el relevo de la luz del día, extendiendo una calidez dorada sobre las piedras vetustas.

El mercado medieval demuestra, una vez más, que la mejor forma de entender la historia no es leerla en un libro, sino degustarla, escucharla y vivirla en la calle.
El Sábado fue el día mas tumultuoso, en el que visitantes de otras localidades cercanas como Montilla, La Rambla y los senderistas de Fernán Núñez aprovecharon la visita para conocer de primera mano la historia y costumbres de Montemayor.
Y como en cualquier feria de Andalucía que se precie no podía faltar la buena música, esta vez de la mano del grupo Celta Sal150
Tres días de cultura, música y gastronomía para recordar la llegada al municipio de sus primeros habitantes, procedentes desde el enclave de Dos Hermanas, a escasos seis kilómetros del actual mirador de la Campiña.