Un furgón de reparto se quedó “encajonado” en la Calle de la Almona desviado por una obra y un desvío mal previsto realizado por Aguas de Montilla. Mas de una treintena de coches se vieron afectados en plena hora punta.

A eso de media mañana los operarios de Aguas de Montilla volvieron a abrir la zanja situada en las puertas de la Parroquia del Santo, zanja que ya abrieron sin aviso días antes y que dejo aquella zona sin agua corriente durante varias horas.

Como decimos los operarios, volvieron a abrir la zanja para terminar el trabajo iniciado días antes, desviando el tráfico por la Calle de la Almona, calle estrecha donde las haya, se ve obligada en este medio año de obras en la Plaza de la Inmaculada a soportar gran parte del trafico derivado hacia la calle Juan Colín.

Como no podía ser menos, a eso de las 14:10 un furgón de reparto  se vio obligado a dirigirse hacia donde la señal de los operarios de Aguas de Montilla le indicaban, con tan mala sombra que dicho furgón no cabía por la calle y sus balcones.

“Encajonado” el furgón, parado todo el tráfico del centro de Montilla. La rápida actuación de la Policía Local junto  a la infinita paciencia de los conductores,  determinaron que no había mas remedio que ir marcha atrás buscando mas anchura y  salir en sentido contrario al actual por la calle Bailen.

El modus operandi de Aguas de Montilla en la ejecución de las obras que le competen no suelen dejar indiferente a nadie: falta de aviso de los cortes de agua, obras, socavones y boquetes que aparecen y desaparecen sin aviso previo, vallas que duermen el sueño de los justos durante meses, suele ser la carta de presentación de esta empresa con nombre tan montillano y con gestión foránea.

Antonio Galán

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