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Os presentamos un «Diario de bicicleta» de cinco montillanos en el Camino de Santiago, que no tiene desperdicio.

Empezamos nuestra aventura de hacer el Camino de Santiago en bicicleta, un sábado 3 de agosto por la mañana para salir desde Montilla en furgoneta hasta León, donde empezábamos a rodar al día siguiente. Nos embarcamos en esta aventura Diego Torres Espejo, Sergio Sánchez García, Pepe Gómez Moyano, Ángel Muñoz Alonso y nuestro chofer Francisco Manuel Delgado Garrido, que nos acompañaba con la furgoneta y nos esperaba en el destino de cada día con el equipaje y las herramientas y repuestos de la bicicleta por si hubiese algún problema de mecánica. Solo con las risas del viaje de ida sabíamos que lo íbamos a pasar genial a lo largo de los días que teníamos por delante. El albergue de León lo teníamos a un minuto de la Catedral, donde aprovechamos para dar un paseo por al casco histórico de la ciudad y degustar las tapas típicas de allí. No perdimos el tiempo desde el primer minuto…


Al día siguiente empezamos nuestra aventura, León – Astorga 50km aproximadamente: Comenzamos a eso de las 8 de la mañana saliendo de León en busca de las flechas amarillas que indican el camino. Unos 10 km aproximadamente hasta salir de la ciudad sorteando cruces, carreteras y encontrándonos con los primeros peregrinos a pie. Buena temperatura y caminos muy cómodos y agradables que permiten rodar rápido con tranquilidad. Percances graciosos como la caída de Sergio estando parado y la de Diego exactamente igual por no darle tiempo a sacar las calas de los pedales. 
Después de intentar ayudar a unos portugueses con su bici sin éxito por falta de herramientas, seguimos adelante por un camino que nos gustó bastante: estrecho con vegetación muy alta que cerraba el camino. Llegada más tarde a Hospital de Órbigo donde aprovechamos para sellar la credencial y tomar un poco de respiro, solo quedaban unos 15 km hasta «la meta». Pasando poco después por Los Villares de Órbigo donde un expresidiario de la prisión de Córdoba nos ofreció ciruelas, que no cogimos porque «llevábamos prisa», empezaba la recta final de la etapa. Once kilómetros de camino empedrado bastante incómodo, tanto para subir como para bajar, dándole un puntito más a las piernas pero buscando comodidad hasta llegar a la bajada final que te lanza a la entrada de Astorga. 

Llegada alrededor de las 12:30 horas donde celebramos nuestra llegada con una foto celebrando el arquero frente al Palacio de Gaudí. Satisfacción de concluir 1a etapa con tranquilidad y alegría al llegar a la Catedral y disfrutar de su vista. El albergue de Astorga lo teníamos a 20 metros de la Catedral y el Palacio de Gaudí.


Nos fuimos a descansar para afrontar la primera etapa dura del Camino que teníamos al día siguiente. La mochila ya estaba preparada!!







Al día siguiente, comenzamos la segunda etapa, Astorga – Villafranca del Bierzo: 80 km que comenzamos a eso de las 7 de la mañana.

Después de pasar por Foncebadón con un puerto de montaña duro… llegamos a la Cruz de Ferro, donde es costumbre coger una piedra antes de la subida y una vez llegados arriba hay que tirarla a los pies de la cruz. Se nos olvidó coger la piedra… y las cogimos a pocos metros de llegar a la cruz… lo importante era la intención. Era uno de los primeros momentos importantes del Camino que había que retratar…


Pasamos por El Acebo y Molinaseca con una bajada bastante rápida y un paisaje espectacular.

En Ponferrada hicimos una parada para coger fuerzas con una cervecita para llegar a Villafranca del Bierzo. Seguimos!!


Una vez llegados a Villafranca del Bierzo, nos fuimos al río, que la gente lo llamaba la playa y nos pegamos un bañito con la ropa de la bici para aprovechar y hacer un lavado casero…



En la tercera etapa, pusimos destino a Sarria, en la que teníamos una etapa dura por la subida a O Cebreiro, una subida de 20 km a una altitud de 1.300 metros. Durante la subida estuvimos acompañados por otros bicigrinos de Burgos muy simpáticos. Habiendo coronado O Cebreiro con éxito, nos hicimos una foto con la bandera del Betis que Ángel lleva a todos lados, y como no podía ser de otra manera, nos retratamos en lo más alto del puerto de montaña.



Ya en el pueblo que le da nombre al puerto, nos paramos a tomar un bocadillo de jamón, aceite y tomate, riquísimo! Para coger fuerzas… También aprovechamos para hacer las primeras compras de souvenirs. Lo que nos quedaba por delante era otra subida hasta el Alto do Poio y a partir de ahí una bajada con unas vistas muy bonitas, hasta llegar a Sarria pasando por Triacastela y Samos.

En Sarria paramos en el Albergue A Pedra, el mejor de todos los albergues que estuvimos, con una terracita espectacular donde pudimos descansar como señores y disfrutamos de una cena en comunidad con otros peregrinos muy acogedora.

La cuarta etapa se presentaba dura no sólo por los 80km que nos quedaban por delante, que al final fueron 90 km y con las piernas cargadas de la etapa de ayer, si no por la lluvia… Con el objetivo de llegar a Arzúa.

Comenzamos nuestra penúltima etapa con un tiempo de perros, nublado, lloviendo flojito, pero lo suficiente para mojarnos… Una etapa a la que le llamaban la “rompepiernas” por las subidas y bajadas que había… pero después de lo que habíamos recorrido creíamos que todas las anteriores eran rompepiernas también, en fin… que a los pocos kilómetros de salir de Sarria paró de llover, y nos encontramos con los primeros mojones que anunciaban los últimos 100 kilómetros hasta llegar a Santiago con un paisaje precioso a la vez que entrañable.


En esta etapa nos encontramos con el paisaje mas bonito de todos los días, nos encontramos con la Galicia de las postales antiguas, imágenes que se quedarán grabadas para siempre!! Impresionante!! Dejamos atrás la primera parada importante, el pueblo de Portomarín por donde pasa el rio Miño…


A eso de las 13.00 nos empezó a llover a falta de 8 kilómetros de Palas de Rei. Ahí empezamos a manejar algunas alternativas para continuar… Comer y seguir; seguir hasta Palas de Rei para comer allí y seguir; o llegar hasta Melide para comer y seguir hasta Arzúa. Como no paraba de llover decidimos seguir adelante con la lluvia como compañera… No nos resfriamos de milagro… Por suerte la lluvia nos dejó y seguimos con el plan establecido…

Cansados física y psicológicamente paramos en Melide para comer y descansar, y continuamos a falta de 14 kilómetros hasta Arzúa. A eso de las 19.00 horas llegamos por fin a Arzúa. Orgullosos por lo conseguido, cansados hasta no poder mas, pero contentos porque solo nos faltaban 40 km para llegar a Santiago, un paseíto comparado con lo que habíamos hecho, y tener así nuestra recompensa que tanto habíamos ansiado en estos días.

En Arzúa nos encontramos con unos amigos y paisanos montillanos que estaban haciendo el camino a pie, y aprovechamos para tomarnos un vinito gallego, y el plato estrella de la tierra “Pulpo a feira”,

y donde pudimos ver en directo el “Conxuro del peregrino” con la Queimada.









Descansados ya de la etapa anterior que nos machacó, empezamos la última etapa con un horario más tarde de lo habitual por los pocos kilómetros que nos quedaban y aprovechamos para dormir un poco más. 
Etapa que comenzamos con mucha energía y alegría como siempre, cantando por los caminos, dando los buenos días a todos los peregrinos, diciendo la frase que nos acompañó durante todos los días “buen camino”, la gente se lo pasaba en grande con nosotros, éramos la alegría del camino. Sin embargo, la última etapa se complicó porque Ángel tuvo una caída a falta de 30 km bastante aparatosa que se lesionó el hombro y algunos moratones, pero pudo continuar y terminar la aventura, y Pepe pinchó la única rueda de todo el camino, vaya suerte. Pasamos por pueblos como Pedrouzo, y el Monte de Gozo que fue la última estampa mítica del camino antes de llegar a Santiago, un monumento dedicado a la peregrinación que hizo el gran Papa Juan Pablo II a la ciudad del Apóstol.

A falta de 3 km, empezamos a entrar en Santiago, rompiéndose el paisaje tan bonito que estábamos viendo durante estos días, por los polígonos y bloques de pisos que suele tener una gran ciudad… Emocionados por la llegada a la ciudad del Apóstol Santiago, llegamos a la plaza del Obradoiro cumpliendo con nuestro objetivo y satisfechos por la heroicidad que habíamos hecho, y los imprevistos sufridos.

Una sensación indescriptible, mucha emoción, y la alegría de llegar a ver al Apóstol Santiago después de casi 370 km. El abrazo que nos dimos al llegar no se nos olvidará nunca. Sin duda una experiencia que nos ha marcado para nuestras vidas, y que volveremos a repetir, esperemos en el verano de 2014.


Nos gustaría dar las gracias a todos los familiares y amigos por los ánimos recibidos en todo el camino, y a nuestro chofer por acompañarnos. Recomendamos a todo el mundo hacer el Camino de Santiago, ya sea a pie, o en bicicleta, al menos una vez en la vida, para que viváis esta magnífica experiencia. Terminamos con esta frase “Ultreia et Suseia” que significa buen camino y más allá.

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