Dicen los más viejos del lugar que hubo una época en España en la que una ardilla podía cruzar la península de árbol en árbol sin tocar el suelo. Aunque pueda ser una imagen muy icónica, estudios recientes han echado por tierra esta afirmación, el tipo de vegetación que cubre nuestra tierra no es apropiada para que una ardilla salte de mata a mata.

Y aunque hubiera sido posible, es más que evidente que en la actualidad, ya no una ardilla, hasta el propio Spiderman, tendría problemas para tener una referencia a la que ir cogiéndose. Los incendios que asolan España año tras año, están avocando a que nuestros bosques, aunque sean de matorral bajo en su mayoría, vayan desapareciendo.

No se engañen, detrás de cada incendio forestal está la mano de una persona, bien por imprudencia, una barbacoa a destiempo, una quema de rastrojos incontrolada, o basura que no se recoge y se recalienta con las altas temperatura, pueden provocar la catástrofe. Sin embargo hoy vengo a hablarles de los incendios intencionados, esos en los que alguien decide que este bosque le sobra o que hay que activar a los servicios de emergencias que no tienen otra cosa mejor que hacer.

Estoy aburrido de escuchar en los medios de comunicación la denominación genérica de “PIROMANO” para denominar a todo aquel que le arrima chispa a una zona forestal. Craso error amigo, hay que diferenciar y mucho.

La piromanía es una filia, reconocida en los manuales médicos, como el DSM V, y no es más que un trastorno del control del impulso (patológico) por la atracción hacia el fuego. El pirómano, lo mismo le pega fuego a un bosque que a una caja de zapatos, su mente no es capaz de racionalizar que lo que está haciendo es peligroso, simplemente lo ejecuta porque no puede controlarse. Hay sentencias en las que, demostrada esta filia por los psiquiatras forenses, se ha propuesto una medida de seguridad en lugar de un castigo penal.

Hablemos ahora del INCENDIARIO, sin medias tintas, esta persona es una hija de la gran puta que le mete fuego al bosque por varios motivos, principalmente el económico, aunque no se puede descartar el vandalismo o la necedad. Este es el verdadero problema de los incendios en España, de hecho este año se han detenido a más de 40 personas, y hay en la mira de la investigación hay unas 130 más, por realizar acciones en contra de la naturaleza.

El Código Penal castiga con penas de prisión desde 1 año y hasta 6 años a los que incendiaren montes o masas forestales, llegando a imputarse el delito de homicidio cuando haya muerto, como ha sido este año, alguna persona en las labores de extinción. Evidentemente también habrá que cubrir la responsabilidad civil, en cristiano paladín, habrá que pagar todo lo que se ha destruido, el problema está en cómo se puede cuantificar la pérdida de un bosque que lleva cientos de años poblando un páramo.

Jose Salvador Lao López Asesor criminólogo

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