La Asociación Grupo Romero y Amigos del Caballo organizó la XIII Ruta Ecuestre Fiesta de la Vendimia momento elegido no solo para celebrar un gran día de hermandad y amor al caballo, sino para distinguir como Caballista del año 2026 a Don Rafael Leiva Pérez.
Hombre de extensa cultura y verbo contenido, Rafael Leiva Pérez domador aguilarense de cuna, madrileño por trabajo y montillano por cariño nos da una lección de sabiduría y conocimiento que le ha llevado a trabajar con en las mejores ganaderías españolas.
Paciencia, técnica y respeto animal son las claves de una disciplina que combina tradición ecuestre, aprendizaje y compenetración entre el caballo y el jinete.

La doma del caballo es mucho más que una técnica de entrenamiento. Es un proceso en el que la paciencia, la experiencia y la capacidad de comprender al animal marcan la diferencia. Detrás de cada movimiento preciso y cada ejercicio ejecutado con elegancia existe un trabajo constante que busca convertir la comunicación entre el caballo y el domador en una relación de confianza.

A lo largo de la historia, el caballo ha sido un compañero imprescindible en las labores agrícolas, el transporte y el desarrollo de numerosas actividades humanas. Hoy, su preparación mantiene viva una tradición que combina conocimientos transmitidos de generación en generación con métodos de entrenamiento cada vez más centrados en el bienestar animal.
Doma clásica y vaquera: dos formas de entender el caballo
Entre las principales modalidades destaca la doma clásica, que busca la armonía, el equilibrio y la precisión de los movimientos. La compenetración entre jinete y caballo resulta fundamental para ejecutar los ejercicios con naturalidad y elegancia.
En Andalucía, la doma vaquera ocupa un lugar destacado por su estrecha relación con las labores tradicionales del campo y el manejo del ganado. Su espectacularidad, agilidad y capacidad de respuesta convierten esta disciplina en una de las expresiones más representativas de la cultura ecuestre andaluza.

Paciencia, técnica y respeto animal
El trabajo del domador comienza mucho antes de montar al caballo. La adaptación a la presencia humana, el aprendizaje de las primeras indicaciones y la familiarización con el equipo forman parte de un proceso progresivo que debe respetar el ritmo de cada animal.
La experiencia permite interpretar sus reacciones, detectar posibles molestias y adaptar los ejercicios a sus necesidades. El objetivo no es conseguir una obediencia basada en el miedo, sino una respuesta equilibrada fruto del aprendizaje y la confianza.

El bienestar animal se ha convertido, además, en un aspecto esencial del entrenamiento. El descanso, la alimentación, la preparación física y el uso adecuado del material son factores determinantes para preservar la salud del caballo y garantizar la seguridad del jinete.
La doma sigue siendo, en definitiva, una disciplina en la que tradición y técnica avanzan de la mano. Su verdadero valor no reside únicamente en la perfección de los movimientos, sino en la capacidad de establecer una comunicación entre dos seres diferentes. Porque, en el mundo del caballo, los mejores resultados suelen alcanzarse cuando la paciencia y el respeto se imponen a la fuerza.

Gran día el celebrado por parte de la Asociación Grupo Romero y Amigos del Caballo que contó con un numero grupo de socios y amigos que compartieron una gran jornada de amistad y compañerismo.