Destrozos y drogas en el Parque Párroco Antonio Gómez

Destrozos, ruidos y drogas es lo que tienen que soportar los vecinos del Parque Párroco Antonio Gómez, lugar que fue proyectado para convertirse en un centro de esparcimiento y ocio vecinal,  no en un foco de incordio y problemas noche tras noche.

Desde el comienzo, el Parque Párroco Antonio Gómez ha tenido la espada de damocles del gamberrismo juvenil o no tan juvenil, basta recordar que justo tras la reforma del 2012 apenas duraron unos días las nuevas canastas de baloncesto, o mas cercano como hace un mes, tuvieron que intervenir la Policía Local y la Guardia Civil para disolver una batalla de gallos hiphopera, ante la acumulación de gente allí concentrada.

Como podemos ver por las fotos, los destrozos con varios; desde el simple adoquín hasta el arranque de bancos y papeleras, siendo el perfil de los destroza-mobiliario-urbano, según las denuncias vertidas a Montilla Abierta por los propios vecinos,  viene siendo pandillas de chavales de entre 14 a 16 años, que van a entretenerse. Vaya que se entretienen.

Drogas para menores
También denuncian los vecinos la presencia de droga entre estos grupos de menores, en concreto hemos preguntado por la zona y a expertos en la materia y según se aprecia por las fotografías, se puede decir que lo que allí se consumió era heroína fumada mezclada con cocaína en base.

Parque Párroco Antonio Gómez
Situado en la barriada del Gran Capitán, fue construido  en el año 2006 y remodelado,(con presupuesto total de 186.685 euros), y abierto al público en agosto de 2012. Cuenta con una pista deportiva mini, zona de juegos para mascotas y zona para el relax y la lectura.

Entre las especies vegetales destacan los olmos, en la nave central, y como decoración se incorporaron  rocallas, que ofrecen mucho colorido al recinto.

Parece increíble que a pesar de la formación e información existente que se les da a la juventud actual, siga siendo atractiva y la presencia de heroína, transporta en el tiempo a la Montilla de principios de los ochenta,  del que tan pocos ejemplos quedan aun con vida.

Antonio Galán

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