El equipo del logra finalizar las Yokohama 24 Horas experience Andalucía 2026 celebradas el pasado fin de semana en el Andalucía Circuit de Tabernas, en Almería.
Hay carreras que se ganan cruzando primero la línea de meta y hay otras en las que terminar ya constituye una victoria. Durante 24 horas, los pilotos se turnaron al volante mientras los equipos trabajaban contrarreloj para mantener sus coches en pista. Día, noche, cansancio, combustible, neumáticos y averías formaron parte de una competición en la que la velocidad era solo una de las muchas variables que había que controlar.
El trazado almeriense, con sus 5,02 kilómetros y 17 curvas, puso a prueba a pilotos y máquinas de los 42 equipos participantes, entre los que había algunos extranjeros: franceses, portugueses, lituanos y por supuesto españoles

El equipo Montilla Racing corrió en categoría pre 1995 con un Volkswagen golf GTI 16 Válvulas y está formado por 5 pilotos: los hermanos Antonio y Juan Adamuz, los hermanos Ángel y Marco Arce y Roberto Boncompte, a los que hay que añadir a Juanma Raigon como mecánico y Mario Arce como asistente de pista.
24 horas en las que todos cuentan
Si hay un momento en el que estas carreras comienzan realmente a mostrar su dureza es cuando aparece la noche. Los pilotos acumulan cansancio, los relevos adquieren una importancia fundamental y cualquier problema mecánico puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza.

Porque aquí no se trata simplemente de acelerar. Hay que saber cuándo entrar en boxes, cuánto combustible queda, cómo conservar los neumáticos y, sobre todo, cómo conseguir que el coche siga funcionando cuando todavía quedan muchas horas por delante.
Cuando llega la madrugada, el cansancio empieza a pesar y el coche acumula kilómetros, la carrera deja de ser únicamente una cuestión de velocidad.
El verdadero reto está en llegar hasta el final
El fin de semana dejó en Tabernas una de esas imágenes que explican por qué el automovilismo sigue despertando tanta pasión: coches rodando durante horas, equipos trabajando en boxes y pilotos afrontando relevos mientras el reloj continúa avanzando.
Frente al automovilismo profesional, las 24 Horas Experience ofrecen a los aficionados la posibilidad de experimentar desde dentro lo que significa enfrentarse a una carrera de resistencia.

Los equipos deben organizar los relevos, gestionar las paradas y afrontar cualquier contratiempo que aparezca durante la prueba. Cada piloto tiene su momento, pero también lo tienen los mecánicos y todas las personas que trabajan detrás del coche.
Se convierte en una prueba de concentración, resistencia y trabajo en equipo ya que una carrera de 24 horas, la bandera de cuadros no llega nunca demasiado pronto.

Y cuando finalmente aparece, después de una noche de competición, averías, reparaciones y cientos de vueltas, queda claro que la verdadera batalla no siempre consiste en ser el más rápido, sino en conseguir que el coche y el equipo aguanten hasta el último minuto.