Los matones del patio de colegio han vuelto a liarla, se han saltado todas las normas del derecho internacional e incluso las de su propia nación, al menos en el caso del presidente Trump.

Ni apoyo, ni he apoyado jamás, a un régimen teocrático y dictatorial como el de los ayatolás de Irán, pero la comunidad internacional, después de la barbarie que supuso la II Guerra Mundial, se dotó de unas normas para convivir sin matarnos entre nosotros, se creó la Organización de las Naciones Unidas, donde se debaten los problemas y se proponen soluciones, que demasiadas veces son ignoradas si afectan a los grandes o a sus amigos, es decir, es un modelo imperfecto, pero es bastante mejor que la ley del más fuerte.

Los Estados Unidos de América, se erigieron como garantes del orden internacional, o dicho vulgarmente en la Policía del mundo, el problema es que en todas estas décadas hemos visto demasiadas veces que se comportan como una policía corrupta persiguiendo estados gamberros o delincuentes, pero no para restablecer el orden, sino para quedarse con sus recursos.

El mundo que aspira a ser libre, no puede ni debe respetar ni asumir el liderazgo de los EEUU, porque carecen del mínimo de fuerza moral y todo lo basan en su fuerza militar, es el imperio de la fuerza frente a la fuerza de la razón.

El otro matón, el Estado sionista de Israel, que se considera heredero de las víctimas del holocausto de los nazis, se comporta con absoluto desprecio por sus propios ciudadanos musulmanes, estamos viendo como ha destruido Gaza y como se está apoderando de las tierras de los palestinos de Cisjordania sin que nadie los pare, quien puede hacerlo, que es USA, está colaborando con ellos con indudable intención de obtener sus propios beneficios.

Israel ha incumplido sistemáticamente la inmensa mayoría de las resoluciones de la ONU y del Consejo de Seguridad sin que haya tenido consecuencias. Israel es el país del mundo con más condenas de la ONU y eso a pesar de que en muchos casos USA utiliza su derecho de veto para impedir algunas resoluciones del Consejo de Seguridad que si son legalmente vinculantes, pondré solo 3 ejemplos de incumplimiento:

Resolución. 242 Obligaba a la retirada de los territorios ocupados en 1967.

Resolución. 446 Ordenaba parar los asentamientos de colonias en territorio palestino.

Resolución 2334 Declaraba la ilegalidad de colonias en Cisjordania.

De hecho, Israel se ha trasformado en un estado delincuente, en la avanzadilla de USA en Oriente Próximo para controlar los recursos petroleros y en un foco permanente de conflicto con todos sus vecinos, conflictos que en demasiados casos acaban afectándonos a todos, por ejemplo, con las subidas del precio de los derivados del petróleo, desde combustibles hasta la industria del plástico y todas las que dependen de estos materiales.

Y no, no soy antisemita, los palestinos son mucho más semitas, racialmente hablando, si es que se puede hablar de razas en el siglo XXI, que los judíos provenientes de Centroeuropa que son los que fundaron, incluso usando el terrorismo, y controlan el estado de Israel. Soy antisionista, porque soy antiterrorista.

Todas estas acciones de los matones del patio de colegio nos interpelan a todos, en nuestra vida socioeconómica, por no mencionar el asco moral que producen en las personas de bien, porque sabemos que no lo hacen por un bien superior, sino por pura avaricia y ambición.

¿Están mejor hoy Afganistán, Irak o Libia que antes de la intervención de occidente?

¿Quién será responsable si aumenta el terrorismo islamista en occidente? Cuando occidente, entre ellos la España del presidente Aznar, fue a la guerra ilegal, no estaba autorizada por la ONU, los españoles pagamos con casi 200 muertos y más de 1.800 heridos.

¿Quién responderá por los civiles inocentes muertos en estos ataques a Irán o por los ataques que Irán realice a otros países, incluido Israel, donde también morirán inocentes?

¿Quién obtendrá beneficio de toda esta muerte y destrucción? Quizás si seguimos esta pista encontremos a la mayor basura moral del género humano.

La cuestión es ¿Quién les pone el cascabel a estos gatos salvajes y descontrolados?

Ángel Diez de Miguel
Reflexiones desde la higuera

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