La Dirección General de Consumo de la Junta de Andalucía, en el marco del Día de Internet Segura (Safer Internet Day), celebrado el 10 de febrero, promueve un uso responsable de internet y de las tecnologías. En el actual escenario tecnológico (móviles, tabletas, videojuegos online, etcétera), la ciberseguridad es un aspecto fundamental para garantizar una experiencia correcta y sin riesgos, en especial cuando se trata de niños y niñas o jóvenes adolescentes, que son personas usuarias especialmente vulnerables ante el impacto del entorno digital.

Desde Consumo, se apuesta por la formación y la transmisión de conocimientos y valores como las mejores herramientas para favorecer un uso seguro de internet y las tecnologías que nos permiten conectarnos a la red. Se requiere para ello una educación proactiva de padres y madres y de las personas tutoras –además de docentes e instituciones educadoras– que permita a las personas usuarias más jóvenes ser conscientes, reflexivas y críticas acerca de los riesgos y las consecuencias reales que entraña el uso inadecuado de internet.

Uno de los instrumentos más eficaces para favorecer una navegación segura es el uso de sistemas de control parental. Estas herramientas –disponibles en la mayoría de dispositivos, plataformas y servicios digitales– permiten limitar el tiempo de uso, filtrar contenidos inapropiados, supervisar actividades o incluso conocer la ubicación del dispositivo.

Consumo recuerda, no obstante, que estos mecanismos deben entenderse como un apoyo y nunca como un sustituto de la educación y del diálogo. En este sentido, la Guía de Herramientas de Control Parental elaborada por la iniciativa Internet Safe For Kids (IS4K) del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) destaca que el acompañamiento familiar, la comunicación abierta y la educación en valores digitales son elementos imprescindibles para garantizar una experiencia segura y saludable en internet.

Existen casos en los que la vulnerabilidad de las personas menores es mayor. Entre las situaciones más habituales se encuentran el ciberacoso (ciberbullying), el grooming –el adulto se hace pasar por una persona menor en internet o intenta establecer un contacto con niños, niñas o adolescentes que dé pie a una relación de confianza, pasando después al control emocional y, finalmente al chantaje con fines sexuales–, el sexting –difusión de imágenes o vídeos privados que puede derivar en ciberacoso o sextorsión–o la participación en comunidades o retos virales potencialmente peligrosos. Tanto el Incibe como la Agencia Española de Protección de Datos alertan, además, de los problemas derivados de la hiperconectividad y de la sobreexposición en redes sociales y la pérdida de privacidad por compartir información personal sin control.

Desde Consumo, se incide además en una serie de medidas esenciales de ciberseguridad como: la actualización constante de sistemas operativos, navegadores, aplicaciones y antivirus; evitar el uso de redes Wi-Fi públicas o abiertas si se están manejando datos o archivos personales o sensibles; nunca compartir contraseñas y cambiar las claves periódicamente; y navegar siempre por webs seguras (que empiecen por https://).

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