La organización agraria Asaja Córdoba se suma a la campaña de información de Aceites de Oliva de España, marca de promoción de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, destinada a concienciar a ciudadanos y profesionales de la importancia del cumplimiento de la normativa sobre la presentación de los aceites de oliva en la hostelería.

Desde 2014, todos esos establecimientos tienen la obligación de presentar los aceites de oliva a sus clientes debidamente etiquetados y en envases dotados de un tapón anti rellenado o en formato monodosis, de tal forma que se garantice que el producto corresponda con el que aparece recogido en la etiqueta del envase. Una medida que, sin duda, garantiza que las propiedades de los aceites de oliva y su calidad llegan intactas al consumidor.

Para concienciar a consumidores y restauradores, Aceites de Oliva de España ha apostado por la actriz Rossy de Palma, el cocinero Diego Guerrero y el periodista gastronómico Mikel Iturriaga. Bajo el lema ‘¿Peeerdona?’, la campaña apuesta por la frescura y el descaro para transmitir un mensaje muy claro a la sociedad: los aceites de oliva son una joya de nuestra gastronomía y, como tal, tenemos que disfrutarlos, pero también cuidarlos.

Asaja Córdoba considera esencial esta iniciativa y la valora positivamente tal y como está desarrollando la organización agraria el último año en la provincia de Córdoba con su propia campaña informativa al objeto de incrementar el control sobre las aceiteras rellenables en la hostelería y restauración.

Con ello, se busca a implicación de los consumidores y productores con el fin de que denuncien si observan envases o botellas de aceite de oliva sin tapón irrellenable.

En este caso, Asaja aconseja solicitar la Hoja de Reclamaciones del establecimiento, dirigirse posteriormente a la Oficina Municipal de Información al Consumidor y hacer llegar una copia a las oficinas de la organización agraria para que sus servicios jurídicos actúen en consecuencia.

La medida supone “una garantía de la calidad y autenticidad de los aceites puestos a disposición del consumidor final”. Tiene como objetivo mejorar la imagen del producto, en particular de las denominaciones de origen protegidas, las indicaciones geográficas protegidas y de las marcas productoras consolidadas en el mercado, así como informar mejor al consumidor sobre las características del aceite que se pone a su disposición.

Para Asaja, no se trata sólo de “un incumplimiento legal, sino también de una amenaza a la calidad y pureza de los aceites de oliva, además de un perjuicio para los intereses de los consumidores, muchos de ellos turistas que visitan España cada año, atraídos, entre otros motivos, por nuestra excelente gastronomía”.

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