Bajo el lema El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida, Manos unidas hace un llamamiento a la cordura ante el hecho de que 1/3 de los alimentos acaba en la basura, mientras 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo.

El lema elegido para la campaña de 2017 incorpora aspectos centrales del problema del hambre y busca promover un compromiso con un modelo global de producción y consumo sostenibles:

1º. Compromiso con una cosecha de alimentos para el consumo humano, no para la especulación y abierta al comercio justo:

  • Con la denuncia de la especulación con el precio de los alimentos que considera que no es comida para los seres humanos sino un producto más para ganar dinero dentro del mercado financiero e impide el acceso a alimentos a millones de personas en el mundo.
  • Con la sensibilización y capacitación sobre productos sustitutivos para aumentar y diversificar la producción local de alimentos de manera que se sortee la posible especulación. Además, tratando de lograr que las poblaciones produzcan alimentos como hortalizas, raíces y tubérculos para garantizar su consumo.
  • Con la creación de reservas alimentarias y la gestión de excedentes a nivel local como herramientas eficaces contra la especulación, de manera que las poblaciones campesinas gestionen sus propias reservas alimentarias. Esta propuesta incluye el objetivo de facilitar el acceso a los alimentos susceptibles de ser almacenados, como es el caso de los cereales.

2º. Compromiso con una cosecha respetuosa con el medio ambiente y que garantice el consumo local:

  • Con la denuncia de las causas estructurales de la producción agrícola insostenible y con la sensibilización sobre nuestro alto nivel de consumo, que implica el aumento de la agroindustria y sus consecuencias medioambientales.
  • Con la sensibilización a las poblaciones locales sobre un derecho a la alimentación ejercido desde el compromiso por una producción sostenible. Se las anima a participar en los Planes Locales de Desarrollo Agrícola abordando temas como la propiedad de las tierras, la gestión comunitaria, la organización de cultivos para el consumo local, la planificación y el control de los aprovechamientos forestales y la gestión comunitaria del agua.
  • Con la capacitación sobre técnicas de mejora de la productividad agrícola compatible con la sostenibilidad medioambiental: semillas tradicionales, fertilidad de los suelos, uso racional de fertilizantes naturales como el compostaje y con otros muchos procesos agrícolas que, además, ayuden a conservar la biodiversidad.
  • Con la conservación de las cosechas. Las pérdidas pueden llegar al 50% del producto por una maduración inadecuada, unos deficientes medios de conservación y un almacenamiento o procesamiento con excesiva exposición a la intemperie, podredumbres o daños físicos.

3º. Compromiso con el aprovechamiento riguroso de los alimentos, evitando la Pérdida y el Desperdicio Alimentario (PDA):

  • Con la mejora de prácticas agrícolas y veterinarias de cosecha y buenas prácticas de higiene en la transformación, almacenamiento, etiquetado y envasado.
  • Con la sensibilización a los consumidores, ofreciéndoles modos de reducir sus desperdicios.
  • Trabajando, a nivel estructural, con las administraciones y las empresas: mejorando cadenas de conservación, transformación, transporte y almacenamiento, mediante la capacitación de productores y actores de la cadena y con condiciones de sostenibilidad en toda la cadena productiva.
  • Trabajando a nivel sistémico con gobiernos, administraciones locales, sector privado y el resto de la sociedad civil para denunciar la PDA y sus consecuencias éticas, económicas y medioambientales. Y, también, educando en valores que promuevan el consumo responsable y unos modos de vida y hábitos de compra más solidarios y sostenibles.
El derecho a la alimentación

El ex-relator especial de la ONU Olivier de Schutter asegura que es «el derecho a tener acceso, de manera regular, permanente y libre, sea directamente, sea mediante compra en dinero, a una alimentación cuantitativa y cualitativamente adecuada y suficiente, que corresponda a las tradiciones culturales de la población a la que pertenece el consumidor y que garantice una vida psíquica y física, individual y colectiva, libre de angustias, satisfactoria y digna».

Trienio de lucha contra el hambre

Manos Unidas nació como Campaña contra el Hambre para dar respuesta a una llamada de la Comunidad Internacional a unir esfuerzos y acabar con esa lacra en el mundo. La respuesta fue el manifiesto de la UMOFC (Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas) con el que, desde 1955,  «Declaramos la guerra al Hambre». Sesenta años después asistimos a lo que San Juan Pablo II denominó «la paradoja de la abundancia»: a pesar de que se produce lo suficiente para alimentar a casi el doble de la población mundial actual, sigue habiendo 800 millones de personas a las que se niega el derecho fundamental a alimentarse.

En Manos Unidas, la ONG de Desarrollo de la Iglesia católica en España, estamos inmersos en el Trienio de Lucha Contra el Hambre (2016-2018), cuyo objetivo principal es disminuir el hambre en el mundo y reforzar el derecho a la alimentación de las personas más pobres y vulnerables del planeta, fijándonos en las personas que sufren la falta de seguridad alimentaria y en las causas que la provocan.

Así, estamos recorriendo tres caminos:

  • Acompañamos a las personas más empobrecidas del planeta y reforzamos el derecho a la alimentación de los pequeños productores.
  • Contribuimos al cambio denunciando las situaciones injustas y proponiendo sistemas alimentarios más justos.
  • Educamos y sensibilizamos para lograr una vida solidaria y sostenible basada en la defensa de la dignidad de las personas.

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