Llega el cambio de hora que anuncia el buen tiempo

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Los días se alargan y llega el cambio de hora, cosa que hará que esta madrugada, los relojes deban adelantarse una hora,  o lo que es lo mismo a las 2.00 serán las 3.00,  logrando así que ahorremos en iluminación un 5% con los dos cambios horarios del año,

Así, la Directiva Europea 2000/84, incorporada al ordenamiento jurídico español por Real Decreto 236/2002, unifica los cambios de hora en todos los países de la UE y estipula que el cambio al horario de primavera-verano se produzca en el último domingo de marzo, y que el cambio al horario de otoño-invierno se produzca en el último domingo de octubre.

Esta directiva es de carácter indefinido, pero la Comisión Europea publica cada 5 años un calendario recogiendo las fechas exactas en las que se produce el cambio de horario.

Dicho horario, que consiste en ir 2 horas por delante del GMT (horario medio de Greenwich) se mantendrá en Europa hasta el último fin de semana de octubre.

De unos 4.000 kWh que consume una vivienda, el 18% se destina a iluminación
El cambio horario tiene como finalidad reducir el consumo de energía, haciendo coincidir la jornada laboral con las horas de luz natural ya que, si se mantiene el horario de invierno, el amanecer se produciría excesivamente temprano y perdería su correspondencia con las primeras horas de actividad de la ciudadanía.

La luz es una de las necesidades energéticas más importantes de un hogar y supone aproximadamente la quinta parte de la electricidad que se consume en la vivienda. El consumo de energía de las familias españolas es ya un 30% del consumo total energético del país. En un hogar que consume al año unos 4.000 kWh, un 18% se destina a iluminación.

Por ello, es necesario un comportamiento responsable en el hogar a la hora de prescindir de la iluminación artificial cuando no es necesaria, así como la utilización de tecnologías de ahorro en iluminación por aprovechamiento de la luz natural en edificios del sector terciario y en industrias.

Entre estas tecnologías se incluyen los sensores de luz que apagan o regulan la iluminación artificial en función de la luz natural que aportan las ventanas o lucernarios. En este sentido, el Código Técnico de la Edificación obliga a la instalación de estos sistemas en los edificios de nueva construcción.

La Agencia Andaluza de la Energía recomienda analizar las necesidades de luz en las diferentes estancias del hogar, ya que no todas requieren la misma iluminación, durante el mismo tiempo, ni con la misma intensidad. Se debe elegir la lámpara adecuada.

Tipo de iluminaciones y consumos

  • Las incandescentes son las de mayor consumo eléctrico, las más baratas y las de menor duración. Sólo aprovechan en iluminación un 5% de la energía eléctrica que consumen, el 95% restante se transforma en calor, sin aprovechamiento luminoso.
  • En sitios con encendidos y apagados frecuentes, es mejor poner lámparas fluorescentes de bajo consumo con balastos electrónicos, que propician un encendido más suave, no parpadean al encenderlas y contribuyen a que tengan una vida útil mayor.
  • Los tubos fluorescentes son más caros que las bombillas corrientes, pero consumen hasta un 80% menos de electricidad para la misma emisión luminosa y tienen una duración entre 8 y 10 veces superior.
  • Las lámparas halógenas también duran más y ofrecen una mejor calidad de luz. Aquellas que necesitan de un transformador electrónico disminuyen la pérdida de energía, consiguiendo que el consumo final de electricidad sea un 30% inferior al de las bombillas convencionales.
  • Iluminación led. Esta tecnología se caracteriza por ofrecer un amplio abanico de temperaturas de color, con una reproducción cromática similar a la fluorescencia y una vida útil que supera ampliamente al resto de fuentes de luz con un bajo nivel de consumo. En cuanto a la eficiencia energética este tipo de iluminación supera ampliamente a la iluminación incandescente y halógena, mejorando incluso a la fluorescencia y bajo consumo. Se estima que la iluminación led puede suponer un ahorro de hasta un 85% con respecto a la iluminación incandescente y halógena, con una vida útil que llega a superar ampliamente las 20.000 horas.

Por último, es muy importante que cuando se reemplace una bombilla fluorescente o LED,  se deseche en un punto limpio.

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