Coag Andalucía exige una PAC que responda a las demandas sociales y territoriales

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Coag Andalucía exige una PAC que responda a las demandas sociales y territoriales además de participar en Bruselas en la puesta en marcha de la campaña reivindicativa de COAG “Más Europa, Mejor Europa: por una agricultura social y profesional, por una agricultura con agricultores/as”.

9Con esta iniciativa, se persigue tejer alianzas con agricultores/as de toda la UE en defensa de un presupuesto fuerte para la PAC, cuyo centro sea el modelo social y profesional de agricultura.

Esta organización agraria recuerda que la Política Agraria Común “no puede responder a los especuladores y a los fondos de inversión, sino que tiene que estar orientada hacia el modelo profesional, atendiendo las necesidades sociales y territoriales”.

Así lo ha expresado el secretario general de COAG Andalucía, Miguel López, quien ha remarcado que “es a los grandes propietarios a los que hay que aplicarles los recortes y dejar de apoyar a los fondos de inversión, porque no es aceptable que el dinero público se destine a quienes se dedican a la especulación. La PAC debe servir para fortalecer el modelo social y profesional, que es el que sostiene los valores territoriales, económicos, culturales y medioambientales del mundo rural”.

En ese sentido, los encuentros llevados a cabo en Bruselas han servido para trasladar a los europarlamentarios y representantes de la Comisión el rechazo a la propuesta de recorte de los fondos agrarios y para reclamar una PAC fuerte que garantice la seguridad alimentaria de la UE. En el marco de la Conferencia organizada por la Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC) en la Eurocámara, los representantes de COAG han podido compartir sus inquietudes con agricultores de toda la UE, coincidiendo en muchas de ellas.

Los pilares básicos de estas reuniones han sido:

1) Más Europa. Mejor Europa
Desde COAG queremos manifestarnos a favor de políticas que fortalezcan el proyecto común de la UE. Apostamos por más Europa, pero mejor Europa. Y esto conviene afirmarlo en esta coyuntura de crisis comunitaria sin precedentes, Brexit y euroescepticismo. Por eso reivindicamos la PAC como columna vertebral en la construcción europea. El debate sobre el futuro de Europa es también el debate sobre el futuro de su Agricultura y su Alimentación. Es una cuestión estratégica. Sin Seguridad Alimentaria, no hay seguridad que valga.

2) Recortes Marco Financiero
El sector agrario no debe pagar la factura del Brexit. No podemos aceptar el recorte financiero de la PAC. Un 16,5% en Desarrollo Rural, añadido a la pérdida previsible de otro 14% del poder adquisitivo por el efecto inflación. Esto significa pérdida de rentas agrarias, incremento abusivo de la cofinanciación y renacionalización de la PAC.

Son especialmente inaceptables los recortes cuando además se incrementan las exigencias de condicionalidad y medioambientales, así como los estándares de seguridad y calidad alimentaria. Mayores exigencias originan nuevos costes de producción (¿Cómo podemos afrontarlos?). Además no se establece ninguna nueva política de priorización a favor del modelo de producción más sostenible y todavía mayoritario en Europa, el Modelo Social y Profesional de Agricultura que nosotros defendemos. Ni siquiera se avanza y prioriza en el relevo generacional y de género, en la incorporación de jóvenes y mujeres. Esta PAC es más por menos y eso, para los hombres y mujeres del campo, resulta una tomadura de pelo.

3) Renacionalización. Planes de Apoyo
El nuevo sistema de aplicación de la PAC, los “Planes de Apoyo” o Estratégicos, suponen el paso definitivo a la renacionalización de la PAC. La UE renuncia a legislar. Establece objetivos muy genéricos y difusos, y deja que cada Estado establezca su marco legislativo. Esto se traduce en una multiplicación por 27 de las Políticas Agrarias. Argumentar el principio de subsidiariedad es un engaño. Se trata de una renacionalización pura y dura, una renacionalización radical. Y las consecuencias: mayor desunión, mayor dispersión, mayor desorientación y mayor distorsión en el Mercado Único y en las rentas agrarias.

4) Desregulación de los mercados
La UE acelera la desregulación de los mercados agrarios y alimentarios, eliminando todo vestigio de Preferencia Comunitaria, por la que COAG apuesta. Con los tratados comerciales como Mercosur y otros que están en bandeja de salida, se nos impone la globalización del “sálvese quien pueda” y un modelo agroalimentario basado en los anabolizantes, hormonas y transgénicos. Esto arruina el Modelo Social y Sostenible que defendemos, imponiéndose el dominio mercantilista, la competencia desleal y el fraude a los consumidores.

Ésta no es la UE que queremos. Ésta no es la política agraria y alimentaria que necesitamos. Por eso, porque es posible y necesaria, exigimos otra PAC. Más común y sobre todo más social.

Valoración positiva de la aprobación de la PNL en el Parlamento de Andalucía
En consecuencia con todo lo anteriormente expresado, COAG Andalucía, como organización más representativa del sector agrario en nuestra comunidad, valora positivamente la PNL sobre la PAC posterior al año 2020 aprobada ayer en el Parlamento, con el respaldo de la mayoría de los grupos políticos.

Y es que nuestra comunidad tiene que posicionarse ante los temas que están en cuestión, aunque de momento se conozcan a través de filtraciones. Por eso es oportuno que el Parlamento haya abordado esta cuestión para que el Gobierno autonómico traslade la posición andaluza al gobierno de la nación.

En ese sentido, coincidimos con el texto aprobado en el Parlamento Andaluz en la necesidad de exigir un presupuesto fuerte para la PAC, que garantice los recursos necesarios para responder a las características de la agricultura andaluza y dar solución a la pérdida de renta de los productores tras las sucesivas reformas, favoreciendo el relevo generacional y la igualdad mediante la incorporación de jóvenes y de mujeres. Una PAC que defienda el fortalecimiento del tejido productivo y el desarrollo territorial.

Además, compartimos que tanto Andalucía como España deben defender que los apoyos se repartan de manera justa y equilibrada, empleando para ello mecanismos como el límite de pagos por perceptor (capping) o el pago redistributivo. Porque no es aceptable que 3.000 grandes perceptores (un 1,25% del total de beneficiarios) reciban el 27% de los fondos (370 millones), y que vuelvan a ser perjudicados los mismos: en la reforma actual, 200.000 explotaciones familiares andaluzas perdieron 260 millones de euros.

Todo ello, sin olvidar el mercado, en el que Andalucía se juega mucho. El texto aprobado en el Parlamento recuerda la necesidad de corregir su desregulación, mejorando el sistema de contratos y aumentando la transparencia. Para ello, propone también reformular los instrumentos de gestión de crisis y aumentar el peso de los productores en la cadena de valor, facilitando normas que mejoren la organización colectiva y un marco jurídico sobre competencia y cadena alimentaria.

En Europa se están debatiendo los modelos, y el de España, el de Andalucía, debe ser el de Francia, prototipo de país donde el sector agrario tiene la consideración y el peso adecuado a su carácter estratégico: un modelo social y profesional que produce alimentos de calidad, vertebra el territorio y conserva los valores culturales y medioambientales del medio rural.

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