Usura y especulación. Es lo que la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) considera que está ocurriendo en las últimas horas en el sector de los operadores y distribuidores petrolíferos. La consecuencia: el precio del gasóleo agrícola se ha disparado a niveles insólitos, con precios hasta un 100% más elevados que hace una semana.
Desde que comenzó la guerra abierta en Oriente Medio, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la respuesta del país del golfo pérsico, agricultores y ganaderos han empezado a recibir ofertas de sus distribuidores “totalmente inasumibles e injustificadas”, según denuncia la organización agraria.
UPA ha exigido al Gobierno que “actúe de inmediato para evitar estas prácticas especulativas que están llevando a cabo los operadores petrolíferos”. Los agricultores recuerdan que menos de un 5% del petróleo que consumimos en España proviene de la zona de conflicto, lo que demuestra que estas subidas no responden a una situación real de mercado.
Los agricultores recuerdan el caso del triste accidente ocurrido en Adamuz, cuando el Gobierno impulsó una estrategia de contención de precios ante una situación de crisis. “Reclamamos lo mismo”, afirman. “El Estado debe proteger a los sectores que se ven afectados por crisis sobrevenidas ajenas a nuestra actividad”.
La organización agraria reclama al Gobierno que se muestre firme y actúe interviniendo un mercado que está demostrando no responder a comportamientos lógicos. UPA recuerda que el gasóleo que utiliza la maquinaria agrícola es una fuente de energía necesaria, estratégica e insustituible a día de hoy, por lo que España debe asegurar su suministro a precios lógicos para mantener la producción de alimentos en niveles seguros y estables.
Asegurar el suministro
UPA ha mostrado también su temor ante rumores que aseguran que podría haber problemas de suministro de gasóleo agrícola. “Pedimos al Gobierno que despeje las dudas y asegure la disponibilidad de esta fuente de energía”, han señalado. Igualmente, la organización pone de manifiesto que materias primas como la urea –que se fabrica a partir de gas natural– habría disparado su precio hasta un 20%, respondiendo a la misma lógica especulativa.