El Teatro Kursaal Fernando Arrabal de Melilla vivió una noche mágica con la actuación del grupo Capachos que contó con la participación especial de la artista melillense Mabel Romero Imbroda y la solista María Luisa Arenas, cosechando un gran éxito.

Capachos representa una manera de entender la música desde la emoción y la sencillez. Su repertorio recupera clásicos eternos del bolero latinoamericano, interpretando canciones que forman parte de la memoria sentimental de varias generaciones. Temas popularizados por artistas históricos como Los Panchos, Antonio Machín o Lucho Gatica encuentran nueva vida en la voz y el estilo cercano del grupo.

El grupo, dirigido por José María Luque Jurado, fue alternando temas de distintos estilos y épocas, logrando mantener una conexión constante con los asistentes gracias a temas clásicos que han sabido revitalizar como Te lo juro yo, El talismán, Me va la vida en ello, Como pájaros en el aire, Burbujas de amor, Lucía, Aquellas pequeñas cosas, Aún no te has ido, Soñar contigo, Killing me softy, Bolero con ron, Piensa en mí, Piel canela, Algo contigo, Gracias a la vida o Derroche, siendo en temas como Mi buen Amor, Querría, El Mundo, Ayer y Lástimas con la melillense Mabel Romero Imbroda, las que mas emocionaron al público asistente.

De Cuba a Montilla

El bolero, nacido en Cuba a finales del siglo XIX y expandido posteriormente por toda Hispanoamérica y España, conserva una fuerte presencia en Andalucía gracias a formaciones como Capachos. Su labor resulta especialmente importante en una época marcada por la inmediatez musical y los cambios constantes en las tendencias culturales. Frente a ello, el grupo apuesta por la calidad interpretativa, el respeto a las melodías clásicas y el valor de la música en directo.

La trayectoria de Capachos también refleja la importancia de los grupos locales en la vida cultural andaluza. Aunque alejados de los grandes circuitos comerciales, este tipo de formaciones mantienen viva la tradición musical popular y contribuyen a fortalecer la identidad cultural de sus municipios. Su presencia en festivales, semanas culturales y eventos sociales demuestra que el bolero continúa teniendo un público fiel.

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