El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la puesta en marcha de una nueva ayuda de movilidad eléctrica para autónomos y pequeñas empresas, con una línea dotada con 40 millones de euros para la adquisición de vehículos electrificados, tanto en propiedad como en renting, de la que podrán beneficiarse las empresas de menos de 10 empleados, con unos importes de hasta 7.500 euros.

A principios de 2026, el mercado del coche eléctrico ha entrado en una fase de madurez y democratización, dejando atrás el nicho de lujo para centrarse en el «EV popular». En España, el año ha comenzado con fuerza: las ventas de vehículos electrificados han crecido casi un 50% interanual en enero, alcanzando una cuota de mercado cercana al 21% (sumando puros e híbridos enchufables).

Este impulso se debe a la llegada masiva de modelos compactos y urbanos por debajo de los 30.000 €, como el BYD Dolphin Surf o el Renault 5, que están desafiando el histórico dominio del Tesla Model Y.

La industria vive una reconfiguración geopolítica y tecnológica sin precedentes. China ya no solo compite, sino que lidera la innovación y la escala, con marcas como BYD disputándole el trono global a Tesla. Mientras tanto, los fabricantes europeos aceleran la regionalización de su producción para beneficiarse de planes como el nuevo Plan Auto+, que incentiva la compra de vehículos cuyas baterías y ensamblaje sean locales. A esto se suma una caída drástica en el coste de las celdas, proyectándose que el precio de las baterías se reduzca a casi la mitad respecto a años anteriores, situando el coste de fabricación de un eléctrico a la par de uno de gasolina.

Finalmente, la infraestructura de recarga está empezando a seguir el ritmo de las ventas, superando ya los 50.000 puntos públicos en España. Aunque todavía existe cierta disparidad regional, la red de alta capacidad para trayectos largos se ha duplicado, mitigando la «ansiedad por la autonomía». El mercado se enfrenta ahora al reto de convencer al comprador masivo mediante la transparencia en los precios y la mejora de la red, en un entorno donde el diésel continúa su caída libre y la electrificación se consolida como la columna vertebral del transporte moderno.

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