Diez comunidades de clausura confeccionan más de 7.000 mascarillas

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Siguiendo una sugerencia del Obispo, monjas de diez conventos de clausura de la diócesis de Córdoba elaboran mascarillas.

Es un trabajo que realizan como contribución necesaria a la población que sufre las consecuencias de la alerta sanitaria por el covid-19. Una dedicación extraordinaria unida a la oración, la principal actividad de sus vidas monásticas.

Esta ocupación urgente les permite conocer el sufrimiento de tantas personas que padecen o se exponen a la enfermedad. En el coro, cada día rezan para aliviar el dolor de los que mueren en soledad, y para que todos, difuntos, enfermos y sanos, se encuentren con Dios.

En cada comunidad el ritmo de trabajo es diferente, en función del número de monjas y las necesidades del convento, desde el silencio y la oración, participando activamente en la vida de la Iglesia con su labor callada.

Desde las Clarisas de Santa Cruz, las Carmelitas de la Antigua Observancia, las Jerónimas, las Capuchinas, las Cistercienses de la Encarnación o las Carmelitas Descalzas de Santa Ana de Córdoba, hasta las Concepcionistas de Hinojosa del Duque, las Clarisas de Montilla, Carmelitas Descalzas de Aguilar de la Frontera y las Agustinas Recoletas de Cabra; todas están contribuyendo a la tarea de protegernos en esta pandemia.

En estos momentos de «doble» confinamiento en su clausura, la posibilidad de confeccionar mascarillas “nos llena muchísimo, es una experiencia para todas”, reconoce la Madre María Dolores, Priora de las Carmelitas del Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús, en la calle Ortega y Munilla de Córdoba. Este lugar de entrega y de oración, ahora es también una pequeña factoría a la que algunos voluntarios llevan el material.

Las nueve comunidades cuentan con rollos de tela de cuarenta y ocho metros cada uno, cinta elástica y alambre revestido de plástico para la sujeción de la mascarilla. Han recibido material tanto adquirido por el Obispado como donado por entidades privadas.

En menos de una semana, se disponen a hacer entrega de varios miles de mascarillas a instituciones que precisan de esa protección frente al coronavirus.

Ante la pandemia, las comunidades rezan porque la humanidad pueda entender que la historia puede hacernos rectificar nuestros errores, el error de nuestras vidas confiadas a demasiadas cosas materiales.

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