Un estudio de Andalucía Emprende constata el crecimiento de la economía colaborativa en la comunidad autónoma, identificandose 71 iniciativas empresariales de este tipo, de las que un 60% se han creado entre los años 2014 y 2015.

Este tipo de actividades se han desarrollado, principalmente, al amparo de las nuevas tecnologías y están dirigidas a personas que desean intercambiar, alquilar o compartir productos, servicios y experiencias, cuya conexión se realiza mediante una plataforma web o una aplicación tecnológica (app) que aporta la empresa.

Las empresas de economía colaborativa en Andalucía se concentran fundamentalmente en las provincias de Sevilla (40% con 27) y Málaga (23% con 16). El resto de provincias se sitúan en torno a un 10%.

En cuanto a su área de actividad, normalmente suelen clasificarse en función del bien o servicio objeto de intercambio, como pueden ser: conocimiento, diseño-producción, espacio, alojamiento, alimentación, movilidad, servicios, financiación, turismo y cuidados.

De las 71 iniciativas mapeadas más de la mitad (40) son espacios de coworking de distinto tipo: mientras que unos actúan como verdaderos enclaves de colaboración y mezclan entornos híbridos entre lo digital y lo físico, desarrollando una suerte de sinergias creativas, otros no son más que simples oficinas que un particular alquila por partes. A la hora de realizar el catálogo se ha procurado filtrar estas últimas.

De los 31 casos restantes existe una gran variedad de temáticas, que abarcan desde turismo, movilidad o alojamiento, pasando por los servicios financieros o los servicios domésticos. También las hay relacionadas con el conocimiento; con el sector de la alimentación; del espacio; y son las más abundantes las relacionadas con el diseño y producción y en especial las plataformas para el intercambio de bienes y servicios.

Proyectos

Entre las iniciativas existentes destacan:

  • Ecofoodnet, una red social para el intercambio de comida casera ideada por tres jóvenes emprendedores en Algeciras (Cádiz) en 2014.
  • En movilidad Bluemove, una empresa de carsharing ubicada en Sevilla;
  • CHICFY, es  una plataforma dedicada a la compraventa de ropa, calzado y complementos de segunda mano ideada por granadinos y desarrollada desde Málaga.
  • La Casa Amarilla (Málaga), nace con la idea de servir como ‘casa de artistas’ locales de diferentes disciplinas artísticas.
  • Eurasmus ofrece una solución global al complejo proceso de preparar una estancia por estudios en el extranjero
  • NIDMI, desde Almería, combina redes sociales con la oferta y demanda de servicios domésticos.
  • UNIA Capital Riesgo, ubicada en la propia Universidad Internacional de Andalucía, es una plataforma de financiación colectiva y colaboración distributiva para la promoción de iniciativas culturales y educativas creativas e innovadoras
  • EHCOFAB se centra en tecnologías avanzadas de producción digital
  • Beetripper, una plataforma que permite conocer los planes que ofrece una ciudad de la mano de sus propios habitantes (Sevilla)
  • Wadobo, dedicada a desarrollo de software.

Entre cinco y diez trabajadores
Por lo que respecta a la forma jurídica de estas empresas, la inmensa mayoría son sociedades limitadas (84,5%), mientras que el 10% son entidades de economía social, repartiéndose entre cooperativas, sociedades laborales y asociaciones.

En términos generales, lo más habitual es que cuenten con dos personas como socias promotoras y en cuanto a su plantilla, tienen un espectro laboral de micropymes: en su mayoría tienen entre los dos y los cinco trabajadores (el 73%), mientras que un 7% tiene más de diez personas en su estructura.

Respecto a la forma de financiación, estas startups suelen iniciar su actividad mediante la aportación inicial de los socios.

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