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La jefatura de la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba ha trasladado a todas las unidades de esta provincia una orden de la Dirección General para que sean retirados todos los chalecos antibalas que fueron fabricados en 2010 o antes, para darlos de baja porque están caducados y han perdido su efectividad.

Al retirar esos chalecos, es necesaria una redistribución de los existentes y por lo tanto queda sin efecto la adjudicación individual que se había venido realizando durante los últimos meses, teniendo que usarlos de modo compartido, con los perjuicios que ello conlleva, desde el punto de vista de la seguridad y de la salud, especialmente en la situación actual de pandemia por el virus COVID-19.

AUGC lleva años reclamando la dotación individual de chalecos antibalas, y ahora que parecía estar avanzándose en ese aspecto, nos encontramos con un grave retroceso debido a una incomprensible falta de previsión por parte de la Dirección General de la Guardia Civil, porque era obvio que la caducidad de los chalecos fabricados en 2010 se produciría en 2020, a pesar de lo cual no se estableció la renovación en número suficiente para evitar el problema que ahora se ha producido.

Ante esta situación, AUGC ha registrado inmediatamente una queja formal ante el Consejo de la Guardia Civil, para que se depuren responsabilidades y se solucione con carácter urgente la situación generada. No debemos olvidar que son los guardias civiles que trabajan en la calle quienes asumen los riesgos de carecer de chalecos antibalas individuales por culpa de quienes tienen la responsabilidad de esa gestión.

Pero es que además, AUGC lleva tiempo denunciando la inexistencia de un protocolo para la limpieza y mantenimiento de las fundas de los chalecos que son compartidos, a pesar de encontrarnos en una situación de pandemia que obliga, según ha establecido el servicio de prevención de la Guardia Civil, a lavar diariamente la ropa de trabajo.

Las fundas de los chalecos no se lavan adecuadamente y la Dirección General ni siquiera se ha preocupado de dar instrucciones para garantizar su limpieza y desinfección, por lo que son los propios agentes quienes están limpiándolas manualmente, desconociendo si los productos que usan son los adecuados o si, por el contrario, podrían estar dañando las fundas y consecuentemente deteriorando el paquete balístico.

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