Andalucía no apuesta por el campo a pesar del paro y el envejecimiento

COAG Andalucía organizó ayer ante las puertas de la Consejería de Agricultura una concentración de jóvenes de toda Andalucía, colectivo que están a la espera de que se publiquen las órdenes de modernización y de incorporación a la actividad.

Hace ya dos semanas, esta organización denunció públicamente el retraso y la acumulación de borradores por parte de la Consejería de Agricultura, muestra de la inoperancia de los responsables políticos en materia agraria, que tiene a cientos de jóvenes esperando para poder incorporarse, frente a lo que ocurre en otras regiones donde sí hay una verdadera apuesta por el sector y por el relevo generacional. COAG también pidió en el trámite de audiencia al PDR, que se duplicara el presupuesto disponible.

Y es que, como recordó Miguel López, secretario general de COAG, con los índices de paro juvenil que tiene Andalucía y el palpable envejecimiento de la población activa en el medio rural, resulta increíble que la administración no agilice los trámites y apueste de verdad por el relevo generacional en este sector estratégico para nuestra comunidad: “Si viniera un empresario ofreciendo mil puestos de trabajo, le pondrían una alfombra roja. Pues apostando por el relevo generacional se pueden crear miles de empleos

Con esta movilización se ha querido poner en evidencia, una vez más, que las políticas de modernización y de incorporación de jóvenes en Andalucía, siendo estratégicas, se han caracterizado en los últimos tiempos por una gestión inadecuada, con años en los que no se abrió la ventanilla, retrasos en la tramitación, falta de coordinación entre departamentos implicados, reducciones del presupuesto inicialmente destinado a esta medida en el PDR… :

  • 2012, cuando las solicitudes de incorporación crecían un 80% en España, Andalucía no abrió ventanilla.
  • 2013, de los 600 solicitantes que cumplían los requisitos, inicialmente sólo se atendió a 94, y posteriormente se incrementó el presupuesto, pero apenas se atiende a la mitad.
  • 2014, Cientos de jóvenes esperan para que se publique la convocatoria, sin que hayan visto cumplidas sus expectativas.

Esta situación contrasta con lo que ocurre en otras regiones, como es el caso de Castilla y León, que en mayo de 2014 publicó su Orden, con un importante presupuesto. Desde Andalucía se anunciaba que la de nuestra región saldría poco después, con objeto de que los jóvenes pudieran pedir el acceso a la Reserva Nacional. Han transcurrido los meses, la orden andaluza sigue sin publicarse y Castilla y León ya ha sacado la suya de 2015, con lo que los jóvenes andaluces ven con impaciencia cómo los de otras comunidades no solo se han visto apoyados para iniciarse en la actividad, sino que también consiguen acceder a la Reserva Nacional. El plazo para solicitar este acceso coincide con el de las solicitudes PAC, por lo que concluye el 15 de junio. De ahí la necesidad de una publicación inminente para no perder también esta convocatoria.

Vinculada a la primera instalación, por mandato comunitario, es necesario apostar asimismo por la modernización, ya que hay jóvenes recientemente incorporados o que se quieren iniciar en la actividad y necesitan modernizar sus explotaciones para conseguir la viabilidad económica y productiva necesaria. Ambas convocatorias deben salir de forma simultánea.

El relevo generacional es fundamental en una región como la nuestra, donde el sector agrario, con una PFA de más de 10.000 M€, aporta el 20% del PIB y equilibra la balanza comercial con un superávit de más de 3.000 M€. Sin embargo, en estos momentos sólo el 6,1% de las más de 246.000 explotaciones andaluzas está en manos de menores de 35 años, mientras más del 55% de los titulares está por encima de los 55 años, y más del 31% supera los 65.

No podemos olvidar que según Eurostat, por cada agricultor profesional que se incorpora se generan entre 8 y 10 empleos asociados. Además, el apoyo a la incorporación es un incentivo a la iniciativa empresarial, que trae consigo un compromiso de inversión del agricultor que se incorpora, a lo que habría que sumar su aportación a la seguridad social y a la agencia tributaria, por la incorporación de los nuevos cotizantes. Es una oportunidad que Andalucía, con un 65% de paro juvenil, no puede perder.

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